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La nueva maestra del agua control

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La nueva maestra del agua control

Mensaje por CruzArt el Miér Ago 27, 2014 9:37 pm


Este fan-fiction lo escribí hace años y lo publiqué en ese otro foro que explotó. Espero les guste y comenten que les pareció (toda critica es bien recibida para futuros fan-fic del avatar). Como el texto es algo extenso lo ubiqué bajo spoiler.

La nueva maestra del agua control


fan-fiction:

Sesenta años pasaron desde que la tribu agua del sur fuera envestida por los primeros ataques de la nación del fuego. Una cadena de asaltos sucecivos que produjo la desaparición de los maestros del agua control en esa zona.
Sin embargo, la empresa de los invasores no es parecida a como se los vió en territorio del reino tierra; donde se instalan en un poblado dominado y lo van debilitándo, encarcelando a los maestros tierra de ese lugar. El clima del polo sur se muestra muy adverso para los colonizadores de la nación del fuego; por lo que estan obligados a anclar cerca de una isla próxima llamada Tortuga y desde allí realizar un trabajo de inteligencia para detectar la existencia o no de un nuevo maestro agua.
Pasaron muchos años ya, y los ataques fueron disminuyendo porque al parecer, no queda nadie en la tribu agua capaz de controlar ese elemento.

Todas las noches en la tribu agua se cuentan historias sobre tiempos de antaño, aquellas que hablan de otras culturas y hechos referidos a los hombres del reino tierra y la nación del fuego; pero también sobre los maestros agua, y en especial, como éstos desaparecieron hace ya muchos años. Kana, una de las mas ancianas de la tribu y madre de Kya, es la que se encarga de contar estas historias a toda la población.
Una ronda se forma alrededor de ella, quien cuenta sobre como unos maestros agua habían saboteado una nave de la nación del fuego. Todo el mundo escucha atento la historia de Kana, en especial sus dos nietos, Sokka y Katara. Sus caras radeantes de asombro denotan el orgullo que sentían por aquellos personajes mensionados en el relato.
Al día siguiente, ambos hermanos salen a una de sus tan habituales aventuras. Montando pingüinos en la nieve, llegan a un punto donde pueden divisar el barco de la historia que contó su abuela; y es Katara la que, entusiasmada, quiere recorrer la escena donde tuvo lugar aquella hazaña.
-¡Vamos Sokka! Quiero ver el barco.
-Katara, no.- su hermano la corre para detenerla. -¡Es muy peligroso!
Katara llega primero al lugar y hecha una carcajada. Luego se dan cuenta de que el barco no tiene ninguna abertura por donde adentrarse. Cuando por fin Sokka se recupera del agotamiento y puede hablar, le dice a su hermanita:
-Katara, no es buena idea estar aquí. Puede ser peligroso.
Sin embargo, ella parece no prestarle atención y sigue buscando por donde entrar. Mientras tanto acota: -Mira Sokka. Esto fue lo que hicieron los maestros agua. Es increible.
-¡Katara!..- le insiste. -...escuchame una vez en tu vida. Esto puede ser una trampa.- pero su hermana continua ignorándolo.
De repente, ella cesa la busqueda y se queda perpleja observando las puntas de hielo que sostienen el barco. Le nace algo de adentro que no logra comprender, ni mucho menos explicar. De alguna manera cree sentir la esencia del agua solidificada en su persona; por esa razón, extiende sus dos brazos con las manos abiertas y se concentra en satisfacer esa nueva sed que le surgió de si. Sokka la mira y cuando esta a punto de burlársele, es interrumpido por un temblor en el suelo; éste se arroja a los pies de su hermanita, a quien le grita que se resguarde. Tras un esfuerzo mayor por parte de Katara, una de las puntas de hielo crece y se parte, colicionando contra una de las caras del barco y abriendo un agujero en éste. Todo lo que sigue es un rotundo silencio; el joven muchacho no puede creer lo que acaba de suceder, con la boca entreabierta observa a su hermana, quien tarda en reaccionar.
-¡Whaw!- expresa finalmente Katara. -¿Viste eso? ¿viste lo que sucedió... lo que hice?- y corre para ver si el agujero es lo suficientemente grande para poder entrar.
En ese momento Sokka le grita. -¡Katara, alto!- y ella se da vuelta. -ya es suficiente, ahh! Ya me cansé de que no me escucharas. Es muy mala idea querer entrar ahí; es peligroso...
-¿Por qué?- ella resonga.
-Ya te dije que puede ser una trampa. Ven conmigo y vamos a casa; esto no es un juego.- y mientras Katara camina hacia su hermano, éste observa el inmenso barco y se dice a si mismo: -Odio esta cosa.
Camino a la aldea, Katara no sale del asombro sobre lo sucedido, pero Sokka le quiere bajar los humos atribulléndo esos hechos a cualquier otro fenómeno extraño.

Esa noche, Katara estuvo rara. No ponía el mismo entusiasmo a las historias de su abuela; como si su mente estuviera en otro sitio pero su madre, Kya, notó esa extrañesa y no dudó luego en preguntárselo a su hija en persona cuando la ocasión lo ameritara.
-Katara, cielo.- dice mientras se prepara para darle el saludo de las buenas noches. -¿Hay algo que te preocupa?
-¿preocupa?..- replantea la niña. -...no, no, no. No, nada me preocupa; no pasa nada, mamá ¿por qué?
-Mmm... no sé. Te noté rara toda la noche y quería saber si estabas triste por algo.- y Kya empieza dando cosquillas a su hija.
-Jaja...ja... no mamá,.. jaja... no. (se recupera de las risas) ¿triste yo?
-Katara, algo te pasa; soy tu madre y me doy cuenta de estas cosas.
La mirada de la niña es de espectativa ante la posibilidad de contarle a su madre lo asombroso de lo sucedido. -Ma! ¡Soy maestra agua!.. no podía creerlo pero te juro que es verdad. Sokka y yo fuimos a andar en trineo cuando terminamos en el barco del que...
Tan repentina fue la noticia, que el rostro de Kya se inmutó. La joven madre no quiso exajerar ante sus preocupaciones y bajó la mirada mientras seguía cobijándo a la niña, cuando ésta continuaba contándole lo ocurrido.
-...y él me prohibió entrar ahí. ¿No te enojas, ma? ¿me perdonás?
Kya reacciona pero todavía no termina de caer. -¿Perdonarte? No hay nada de que preocuparse... no hay porque pedir perdón. Descuida hija; todo estará muy bien.- diciendo estas palabras, no solo trataba de tranquilizar a su hija sino que también estaba buscando consuelo en si misma. Katara quedaba confundida, pero tras el abrazo que su madre le dio luego de hablarle, se calmó para luego quedar dormida.
Kya, al salir de la tienda de su hija, se dirige a los brazos de su marido, quien estaba haciendo la última ronda. -Hakoda.- dice ella entre lagrimas. -no podía esperar a verte para hablar contigo...
-Kya, mi amor ¿Qué te sucede?- interrumpe él.
Y ella se deja caer sobre sus rodillas diciendo: -...Es Katara. Es sobre nuestra hija.
Preocupado, toma a su mujer de los hombros y trata de calmarla con un abrazo. -Por favor, no llores. Cuéntame que sucede con Katara.
Kya se refriega la cara con su mano mientras se calma y le pide a Hakoda que la acompañe. Ambos entran a su tienda y se sientan uno en frente del otro.
-Hoy Katara descubrió que tenía los poderes de un maestro agua...- y mientras Kya hablaba, los ojos de su marido se perdían en la oscuridad del fondo. Ambos sabían con certeza que es lo que eso significaba. -...La verdad es que no estoy segura sobre que pensar...- continua ella hablando. -... si algo le pasara a nuestra niña, yo no sería capaz de soportarlo...
Y en eso Hakoda interrumpe tomándola de los hombros. -Nada le ha de pasar a nuestra hija, Kya. Te lo prometo.
De repente se ven invadidos por un silencio atroz, solo encontraban paz en los ojos del otro; y en pleno abrazo, él le dice al oido: -Voy a hablar con los dos mañana temprano. Vamos a evitar que ella se entusiasme con esto que le esta pasando.

A la mañana siguiente, Sokka y Katara se encuentran jugando en la nieve. Cuando éste prepara una bola del suelo para lanzarsela a su hermana, es envestido por otra que Katara le arroja. La risa de satisfacción de la niña enfurece aún más a su hermano; en eso, son interrumpidos por el llamado de Hakoda, al que acuden inmediatamente.
-Muchachos, tengo que hablar con los dos por un tema muy importante...- Los niños alzan sus cabezas para prestar mas atención. -...me he enterado de que anduvieron por lugares muy peligrosos...
-La culpa fue de Katara, papá.- interrumpe Sokka. -Yo le dije que no vaya, pero no me hizo caso...
Hakoda se pone de pie, baja la mirada y dice: -¡Sokka! Tu eres mi hijo mayor, y espero de ti, que puedas diferenciar entre lo que esta bien y lo que esta mal; sabías que ese lugar no es para jugar y aun así fuiste. No me importa como haya sido pero no quiero enterarme ya nunca de que ustedes se ariesguen de esa manera...- Sokka agacha la mirada y su padre continua diciendoles: -...sé que no es fácil para ambos estar muy concientes de la situación a la que estamos sometidos, pero créanme que es por su propio bien que hacemos todo esto; y solo porque los quiero, me veré obligado a no permitirles la salida de la aldea sin la supervisión de alguien responsable. De ahora en adelante no saldrán sin la compañia de Tahlo.
Los niños no protestan pero no parecen estar para nada contentos con la determinación de su padre. Cuando estan por retirarse, Hakoda vuelve a pronunciar palabra. -Katara, ven conmigo que tengo que hablarte sobre otra cosa.- y mientras que su hermana se iba a donde su padre, Sokka se queda mirándolos con cierto celo y tristeza.
-Katara, hija; siéntate que debo hablarte y necesito que me prestes toda tu atención...-
-¿Papá?- pregunta ella mientras se sienta en la nieve.
-...escuchame, anoche he hablado con tu madre y me contó lo de tus nuevos poderes...- Katara se estremese ante lo que su padre le cuenta.

No muy lejos del lugar, Sokka se encuentra sentado mirando sobre el muro externo en dirección al barco de la nación del fuego. En eso, un joven de unos 16 años se le presenta por detrás y le dice: -¡Hey, Sokka! ¿qué te anda pasando, muchacho?
Se trata de Tahlo, hijo de Kanok y amigo del chico deprimido quien le contesta: -Es mi padre...- bajando la cabeza. -...no confía en mí.
Su amigo se le acerca para convencerlo de lo contrario. -Mira Sokka, creo que exajeras al sentirte así por algo que solo tu supones. Sinceramente no pienso que el gran Hakoda no valore y subestime a uno de los mejores guerreros de nuestra tribu...- Tahlo le apoya la mano sobre el hombro y Sokka le sonrie. -...Además...- continua hablándole. -...todos nos sentimos subestimados por nuestros padres en algún momento de la vida. Se podría decir que hasta es natural.
Sokka lo mira y le pregunta. -Tahlo ¿en serio piensas que soy un buen guerrero?
Éste le retira la mano y le contesta: -No amigo. Dije que eras uno de los mejores.
Entonces el niño se levanta y le dice: -Pero nunca manejé un arma como para que pienses eso de mi.
-Uhhh!..- expresa Tahlo moviendo la cabeza hacia arriba y hacia atrás, dando a entender que lo que se acaba de plantear es algo que va en contra de lo obvio. -...pero el arma no hace al guerrero, Sokka. Desde que te conozco, no has hecho otra cosa que aprender de los más grandes hombres los secretos del combate. Te he observado implementar las técnicas básicas que se necesitan para comprender el campo de batalla, cosa que sólo se logra desarrollando nuestros sentidos al máximo; y son estos sentidos los que te definen como guerrero...- Sokka se le queda mirando sin entender una sola palabra de lo que su amigo le dijo, a lo que éste se rie y le continua diciendo: -..¡Ja ja ja! Solo tienes que confiar en lo que te digo. Y si la falta de práctica con armas es lo que te preocupa, amigo; dejame ayudarte. Si lo deseas, podré enseñarte a manejar el bummerang con eficacia...- y en ese instante ambos ven a Hakoda y Katara acercárseles. -... y así podrás defender a tu hermana.-
Cuando los cuatro se agrupan, Hakoda empieza hablando: -Tahlo, que bueno que te encuentro porque necesito pedirte un favor...-
Entonces éste se le acerca y le dice: -¿Señor?-
Y aquél lo toma del hombro diciendo: -...sabes bien cuanto te estimo por como eres y te comportas con mis hijos. Es por esa razón que te pido que los cuides mientras no se encuentren bajo el cuidado de su madre o su abuela...- en ese momento, Tahlo observa a Sokka quien baja la mirada y Hakoda continua: -... tu conoces muy bien cuales son los lugares que no son propicios para ellos.
-Pierda cuidado, señor. Conmigo no correran el menor riesgo.- hecho que deja contento a Hakoda, quien se retira mirando fijamente a su hija.

Una vez que los tres se quedan solos, Tahlo toma la cabeza de Sokka y dice: -¿Y muchachos, qué tienen ganas de hacer?
El hijo de Hakoda se zafa y riéndose propone: -¿por qué no me enseñas ahora a lanzar el bummerang?
-¡Ja! Pero debemos pensar en algo que podamos hacer los tres juntos; y no creo que a tu hermana le agrade la idea de vernos practicar con un arma...- y dirigiéndose a la niña dice: -..¿no es asi Katara? ¿tú qué tienes ganas de hacer?..- pero ella no contesta; pensativa dirige la mirada a Tahlo y se sonrie. Entonces él insiste: -..¿Katara?..
-No tengo muchas ganas de hacer nada.- termina diciendo ella. -Así que decidan ustedes, yo me quedo aquí mirándolos. Esta todo bien.- y se sienta en la nieve.
Tahlo la mira preocupado pero tampoco quiere entrometerse demasiado, y accede al pedido de Sokka diciendo: -Muy bien... si no hay problema, con gusto practicaremos con el bummerang; Katara ¿tú te quedas sentada?- y la niña asciente con la cabeza.

Mientras que Tahlo le enseñaba a Sokka a manejar el arma, Katara recuerda la charla que tuvo con su padre: -...escuchame, anoche he hablado con tu madre y me contó lo de tus nuevos poderes...- le habla Hakoda a su hija mientras se arrodilla.-...es algo maravilloso lo que te sucede; algo que tiene mucho que ver con nuestras raíces, nuestro pasado, nuestro pueblo, nuestra gente...- y bajando la mirada continua hablando: -...pero también se trata de algo sumamente nuevo, tanto para ti como para todos nosotros. No hay nadie en este pueblo capaz de enseñarte y guiarte por el camino a lo que todo esto te llevará. Es por esa razón, que lo pasos que has de dar con tus nuevos poderes deben de ser pequeños, cortos en lo posible y así no se convertirán en un peligro para todos y en especial para ti...
-¿Pero por qué sería un peligro, papá? No entiendo.
Entonces Hakoda se levanta y le dice: -...Dime si no es cierto que ayer hiciste un agujero en el barco de la nación del fuego...- la niña no puede hacer otra cosa que quedarse callada y bajar la cabeza, entonces su padre la toma de la barbilla y le termina diciendo: -...Katara, debes entender que el agua control es un arma capaz de dañar a quien no este preparado para dominarlo. Sin un maestro que te enseñe, ese poder te puede lastimar de la misma manera que lo hizo con el barco.
Katara, entoces se levanta y contesta: -Pero papá; yo soy una maestra agua, lo sé, lo siento aquí.- señalándose el pecho.
Su padre la mira con tristeza y le dice: -Hija, admiro tu determinación ante las cosas, eso te ayudara a madurar mucho mas rápido, pero no te mientas a ti misma; el poder que sientes dentro puede que sea grande, pero el control que deberías tener sobre él es muy pequeño aún. Y es sobre éste control donde debes poner tu esfuerzo para lograr desarrollarlo, por medio del entrenamiento, y así poder dominarlo...- en eso, Katara se vuelve a sentar bruscamente, como si estuviera un tanto enojada, pero a la vez, rindiéndose ante la posición de su padre, quien todavía  trata de convencerla: -...Quiero que entiendas que no estoy en contra de que seas una maestra agua, pero tampoco permitiré que te arriesgues sin la debida prevención. Sin un maestro, a lo mucho que puedes aspirar por el momento, es a practicar por tu propia cuenta; pero en un lugar seguro y resguardado de cualquier peligro. Eso quiere decir, que no usaras el agua control afuera de la aldea y practicaras solamente bajo mi presencia...
-¡Pero papá!..- ella parece reaccionar.
-...Entiende, Katara; solo así podré asegurarme que nadie salga herido. Si quieres seguir con todo esto se hará a mi manera y de ninguna otra forma; ¿entendido?.. ¿Katara?- Y la niña, enojada como esta, mira al padre con tristeza y asciente con la cabeza.

Entre tanto, Tahlo le enseña a Sokka como lanzar el bummerang. -Si lo lanzas con fuerza hacia abajo, éste se elevará teniendo más espacio para volver... Así!..- y le demostra como hacerlo. Sokka queda asombrado y entusiasmado por poder intentarlo él mismo; y cuando le llega el turno, el tiro le sale tan bajo que no logra elevarse. Entonces Tahlo le dice que no se preocupe, que no importa tanto, ya que se trata del primer intento; pero cuando recoje el arma, ve a Katara muy pensativa, decide cancelar el entrenamiento por el momento y propone: -¿Por qué no salimos los tres a caminar?
La hermana de Sokka levanta la cabeza reaccionando a lo dicho pero sin haber escuchado del todo, mientras que su hermano se apresura a decir: -Pero Tahlo ¿qué va a pasar con el entrenamiento, no vamos a continuar?..
-Por hoy es suficiente.- dice su amigo -Pienso que con salir a explorar nos servirá para poder hayar algo nuevo con que practicar ¿tú qué piensas, Katara?- y a la niña se le dibuja una sonrisa.
Los tres, entonces, emprenden el viaje; pero Sokka marcha diciendo: -¿cómo puede ser que encontremos algo nuevo si todavía no logro lanzar bien esta cosa?
Y cuando estan en medio del viaje, Katara piensa encontrar la oportudad de demostrar a su padre y a ella misma, la falta de riesgo que debería haber en practicar el agua control.
Cuando llegan, a lo alto de una colina, un tanto alejado de la tribu, donde Tahlo ya había estado, éste dice -Recuerdo este sitio...- y mirando a los niños continua. -...mi hermano y yo solíamos venir para escaparnos de los quehaceres y poder entrenar tiro al blanco.
Sokka es el más entusiasmado por el lugar mientras que su hermana continua un tanto distraída. -Muy bien. Esto es lo que haremos...- le habla Tahlo a Sokka. -...mientras tu cuidas a Katara en tanto yo vuelvo, subiré allá y prepararé los muñecos para practicar tus tiros ¿te parece?- y Sokka sonríe.
-¡Este lugar...- va diciendo Tahlo en voz alta mientras construye unos soldados de nieve. -...es perfecto para conseguir que comprendas mejor el uso del bummerang!..- y cuando todo esta listo para que Sokka se inicie con la serie de lanzamientos, su amigo se le acerca por detrás y continua instruyéndole. -...debes entender que lo fundamental de esta arma, no es que regrese sino que su campo de ataque es distinto al de cualquier otra; no tiene comparación. Mientras que con una lanza o espada, tu campo es estrecho, con el bummerang todo se te amplía. Su ataque circular te permite ubicar otros tipos de enfoques ante un objetivo que bien puede estar perfectamente resguardado...- pero Sokka no logra entender mucho de lo que su amigo le dice. -...quiero explicarte que con esta arma puedes darles a esos muñecos de alla arriba desde donde estas parado. Inténtalo.- Y Sokka lanza su primer intento sin éxito, claro esta. -¡No te desanimes y continua esforzándote!- lo alienta Tahlo mientras se encuentra cuidando a su hermana. -¿Y qué me dices tú, Katara? ¿qué te sucede?
-No, nada. Estoy muy bien.- responde Katara, un tanto asombrada y sonriente.
Entonces Tahlo se sienta a su lado y le habla: -Sabes Katara; cuando tenía tu edad, me escapé de casa en una ocasión en la que discutí con mi padre porque creí que no me entendía. Pasarón toda la noche buscándome y yo me oculté justo en este sitio que ahora ves. Casi muero por el frío y si no fuera porque me encontraron a la mañana siguiente, yo no estaría aquí, contigo...- en medio del discurso, Tahlo alza la mirada al horizonte. -Cuando me reencontré con mi padre, pensé que me regañaría, pero no fue así; él me abrazó con todas sus fuerzas y me dijo algunas cosas, que me dejaron en claro que si me entendía después de todo... resulté ser yo el que no comprendía la situación. Hay veces en la que subestimamos la comprensión del otro y nos negamos a cualquier ayuda que nos quieran brindar; pero debes saber que solemos equivocarnos al respecto y que cualquier cosa que nos haya pasado, o nos este pasando, tambien le sucedió a otra persona; que no somos los únicos, ni mucho menos, especiales por ello...- y se queda callado para darle lugar a su amiga en contestar, pero ella no reacciona; entonces Tahlo le pregunta: -¿seguro que no te pasa nada, Katara?- pero la niña no dice nada y se sonrie, como para dejar en claro que no tiene ningún problema (o por lo menos, alguno en el que él puede servir de ayuda). Él no insiste; solo la toma de un hombro y le dice: -Muy bien... entiendo.- para luego ir con Sokka y guiarlo en algunos pasos.

Cuando Katara ve a Tahlo alejarse recuerda algo más que su padre le dijo: -Katara, será mejor que por el momento, nadie en la tribu se entere de tu dominio con el agua...- los ojos de su hija se abren del todo por causa de la sorpresa. -...sería muy prudente que lo mantengamos en secreto.
-Pero papá ¿qué tiene de malo que los...
Y el padre se pone de pie y la interrumpe diciendo: -¡Escuchame! Y escuchame bien; esto es muy complicado y no quiero pensar en que algo así termine por ocasionar una tragedia que nos pueda lastimar a...- y de repente se calla porque mira a su hija que lo observa un tanto sorprendida y recuerda que hay cosas de las que no quiere que se entere; es entonces que le apoya la mano sobre la cabeza y le dice: -...mira Katara, eres una niña inteligente y muy valiente, que no te contentas con que algo este a la mitad, pero confía en mí; yo me sentiré seguro si atiendes a mis pedidos y mantienes todo esto del agua control en silencio. Te prometo que algún día podrás compartir estos maravillosos poderes con aquellos que te rodean, pero es necesario que, por el momento, nadie sepa de esto ¿lo harás?

Cuando Tahlo se encuentra con Sokka para indicarle unos movimientos, Katara se levanta y se dice a si misma: -No puedo creer ¿en qué sentido esto puede ser peligroso?-  y alza los brazos en dirección a una elevación de hielo que se encontraba encima de su hermano y su amigo.

No muy lejos de allí, dos soldados de fuego que pertenecen a los cuervos marinos se acercaban para inspeccionar el área. -He estado en estas caminatas mensuales durante once años y nunca hemos encontrado ningún rastro de que aún quede algún maestro agua en este asqueroso lugar.
-Quisiera pedir un traslado a algún pueblucho del reino tierra.- le comenta uno al otro.
-Tú no has estado el suficiente tiempo como yo, para que te consedan un trasla...- y de repente el suelo tiembla a su alrededor, invadidos por la sorpresa pierden estabilidad y se caen.
-Pero ¿qué demonios pasa?..- grita uno de los soldados.
Luego divisan una cortina delgada de humo provocada por la caída del bloque de hielo en donde se encontraban Katara y los demás. -..¡Mira eso!-

Cuando apenas recien el humo se dispersa, Katara logra observar a Tahlo y a su hermano debajo de la nieve.
-¡Sokka!- grita ella corriendo a donde se encontraban y toma a su hermano del brazo para liberarlo. Él solo estaba hundido de la cintura para abajo, pero Tahlo tenía cubierto la mayor parte del cuerpo, inclusive la cabeza. Sokka le dice a su hermana que deben sacarlo de ahí rápidamente y mientras tiran de su amigo, Katara no puede frenar el llanto al sentirse responsable por lo sucedido. -Sokka, yo...- y su hermano le insiste en que lo ayude. Cuando logran liberar a Tahlo, éste se encuentra inconciente y los niños se asustan al no saber que hacer, entonces Katara le quiere explicar a Sokka: -...No se que pasó, no se que pasó. Yo no quise... esto es...
Pero su hermano no la escucha por estar pendiente de su amigo. -Tahlo, por favor... despierta...
Y Katara queda de pie, perpleja con los ojos llenos de lágrimas, cuando el hombre por fin se despierta y dice: -...ehh, pero... ¿qué pasó?..
Sokka lo abraza. -¡Tahlo, estas bien!
-Sokka, por supuesto que si, ¿pero cómo sucedió esto?
El joven niño lo mira mientras que piensa un poco y luego ambos observan a Katara.

Cuando los soldados llegan al lugar, Tahlo y los dos hijos de Hakoda ya se habían ido. Entonces uno de ellos le dice al otro: -Pero ¿qué pudo haber pasado aquí?
Y el otro le contesta: -No es obvio, mira este lugar... y esas huellas también... Después de tanto tiempo, queda por lo menos un maestro agua en la tribu del sur.
Y mientras vemos a los tres jovenes de la tribu agua caminando a casa, nos enfocamos en la cara de Katara y escuchamos las palabras que un soldado le dice al otro: -Volvamos al puesto; hay que enviarle un mensaje a Shon Ra de que hemos encontrado a un nuevo maestro del agua control.-

FIN


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