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Una historia...Vals contigo

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Una historia...Vals contigo

Mensaje por Princesa Azula el Lun Mayo 06, 2013 5:44 pm

Spoiler:
Ahí estaba, de pie frente a la puerta de ese departamento tan lujoso. Aun no podía creer como me habían influenciado para aceptar hacer tal barbaridad. Pero como dice mi mamá: “si tienes que comerte un sapo, no contemples tanto”.
Así que, junte valor, tome aire y golpee la puerta. Nada.
Bueno si no había nadie existía la remota posibilidad de zafarme del lio en el que estaba metida. Pero para que no me carcomiera la conciencia, volví a golpear (grave error).
Habían pasado unos segundos y ya estaba comenzando a caminar cuando escucho una voz proveniente del departamento: “ya voy”. _ ¡Pucha!, casi me arranco.
Espere y de repente se abrió la puerta y ahí estaba él, por quién todas las chicas suspiraban (claro que yo no lo hacía por dos razones: 1. era un tipo que nunca en su vida había tenido problemas económicos y 2. Era demasiado creído). Venia vestido con unos jeans y una camisa de color negro como su cabello, el cual se veía muy mojado.
Me quedo mirando fijamente con cara de “¿quién eres tú?”
- Si, ¿te puedo ayudar en algo?
- Hola soy amiga de Macarena, ¿no le hablo por teléfono? (claro que no, por la cara que el tenia, mi linda amiguita NO HABIA HECHO LO QUE PROMETIO)
- No, no he hablado con ella y tu eres...
- Ahh. Bueno soy Cimoni, necesito clases de baile, específicamente vals y Macarena me dijo que usted enseñaba así que…
- Por favor, me llamo Alexander y no creo que sea mucho mayor que tu para que me trates de usted.
- Lo siento (uy que sensible), y quería saber cuánto valen las clases y durante cuánto tiempo son.
- Por ser amiga de la Maca te voy a cobrar $3.000 pesos por semana y son 15 clases que se hacen dos días a la semana, dependiendo de la disponibilidad.
- Así que en total serian $15.000 y por un poco más de un mes, ¿cierto?
- Si suelo cobrar más, pero te hare un descuento. Y te puedo prometer que serán una de las mejores bailarinas de vals.
- (si claro) no estoy muy segura, solo quiero tener los conocimientos básicos, no tengo mucho sentido del ritmo, así que te voy a dar muchos dolores de cabeza y pies.
Me quedo mirando, no entendió mi pequeña broma.
- Te voy a pasar pisando.
Ahora si la entendió, porque comenzó a reír y se inclino hacia adelante acercándose a mi rostro.
No puede evitarlo, al no esperar esa reacción por su parte, la sangre fluyo a mi rostro y se puso de un color rojo intenso.
-no seas así, seguro que te falta confianza, pero no te preocupes. Lograras bailar muy bien. Créeme. No hay mejor maestro que yo.
Di un paso atrás y él se puso derecho volviendo a su posición anterior, con una sonrisa burlona en la cara.
-entonces nos vemos el martes a las 3 de la tarde, abajo.
Lo único que pude hacer fue asentir y di media vuelta.













Muchas gracias- fue lo menos agresivo que se me ocurrió decir a mí querida amiga.
Macarena que estaba revisando unos trabajos de sus alumnos levanto su vista y me miro fijamente.
-¿qué onda?, ¿qué te pasa?
Esta respuesta ciertamente me hacía sentir peor. –Resulta que ibas a llamar a tu amigo bailarín, para preguntarle si podía darme clases y yo confiaba en que le ibas a avisar- me senté frente a ella y abrí una carpeta con dibujos y baje la vista.
-así que fuiste a ver al Alex-guardo los trabajos y me miro expectante.- y que te pareció, verdad que es encachado.
Cerré mi carpeta y recordé la primera impresión que me dio al verlo-típico niño rico- pensé, pero había algo en sus ojos, realmente no puedo definir la sensación que me dio al mirarlos.
-La verdad, he visto mejores- respondí.
-Sí pero apuesto que nadie que esté a tu alcance- Respondió mi amiga con una sonrisa traviesa.
-A que te refieres, me puedes explicar qué significa eso, acaso me estas buscando pareja. ¡Qué estás loca!, yo nunca me fijaría en alguien como él- no lo podía creer de verdad pensaban buscarme una pareja, es cierto que hace mucho tiempo que no salgo con nadie, pero eso no significaba nada.
- Oye cálmate, solo te estoy molestando y ya te pusiste roja´- en ese momento sonó la campana, Macarena se puso de pie y recogió sus trabajos.- Y ¿cuándo lo vas a ver de nuevo?
- Mañana, en el hall de su edificio. Me puse de pie, tome mis cosas y comencé a caminar.
- Así que tan pronto, lo fuiste a ver el viernes ¿cierto?
No tenía idea de adonde quería llegar así que no le estaba prestando atención.
-si ¿Por qué?
-porque el siempre espera mínimo un mes para dar clases, me sorprende que a ti te atienda tan pronto.
- tal vez quiere empezar antes, para deshacerse pronto de mi- llegue a mi sala y comencé a golpear la puerta.
-no es por eso- dijo mientras se alejaba- si sabía que habías ido, porque él me llamo para confirmar tu historia y para preguntarme algo más.
-Qué cosa- dije mientras la tía abría la puerta.
-Si estabas pololeando.
Todo el día con la cabeza puesta en él, era increíble que un hombre pudiera hacerme eso, distraerme de tal forma que no fuera capaz de olvidar su mirada, sus lindos ojos, su… ¡BASTA!. Y más encima mi amiga va y me dice al cambio de hora: “no te preocupes, no pregunto eso, era una broma”, todavía trato de acordarme cómo es que nos hicimos amigas.


No dormí bien y todo por culpa de este encuentro pero, di mi palabra que aprendería a bailar, voy a cumplirla, pero prometo no prometer nunca más.
Me resulta muy incomodo este hotel, es raro que alguien viva en un hotel, pero parece que le gusta cambiarse seguido, así que debe estar acostumbrado, yo no podría vivir como nómade, además todos me miran como bicho raro, conocen a los de su clase.
Ahí estaba sentada, pensando en la inmortalidad del cangrejo, cuando alguien se sentó a mi lado, no mire, estaba tan absorta en mis pensamientos que ignore a la persona. Bueno hasta que esta comenzó a hacer movimientos con su mano frente a mi cara, me voltee con cara de pocos amigos y ahí estaba el, sonriendo.
-Vaya si que estabas ida, ¿en qué pensabas? Dijo poniéndose de pie.
-En nada- ya me había puesto roja - Nada importante. Me extendió su mano para ayudarme a levantarme, la mire un segundo y la sujete, él la sostuvo con fuerza y me ayudo.
-Graaaaxias…- estaba morada.
-De nada. Sonrió y se quedo mirándome, ahí estábamos los dos frente a frente.
-Emm, ya puedes soltarme. Le dije levantando las manos entrelazadas.
-¿Estás segura? pareces que te vas a desmayar, creo que no es muy común para ti que un hombre como yo te tome de la mano.- me miro de una forma burlona.
Di un tirón de la mano, lo que me dolió y creo que a él también. Comencé a caminar rápido y él me siguió. De repente me acorde de algo y me detuve. Alexander también se detuvo y me miro.
-¿Adónde vamos? – le pregunte sin mirarlo y con los brazos cruzados sobre mi pecho.
-A mi estudio, pero vamos a tener que ir en auto, no pongas esa cara, si prefieres podemos caminar pero llegaríamos mañana, así que te sugiero que vayamos en un vehículo- Es tan despreciable.
Por lo menos su auto se veía relativamente normal un nissan de color verde, bonito. Subió al auto y saco el seguro de la puerta del pasajero, entre y me puse el cinturón inmediatamente.
-No confió en ti- fue mi respuesta ante su mirada.
-Jaja, soy muy bueno conduciendo, pero tampoco confiaría en ti. Eres tan sensible, te pones roja por todo y apuesto que todavía estas enojada por lo que te dije-hizo partir el auto y salimos del estacionamiento.
-En eso tienes razón, eres demasiado creído, te crees la muerte. Y he visto mejores.
-Si yo creo que sí, pero ninguno a tu alcance, bueno aunque yo tampoco estoy a tu alcance.- Tenía ganas de estrangularlo. -Porque será que las mujeres como tú siempre dicen eso-dijo con la mirada fija en el camino.
-¿mujeres como yo?
- mujeres que les gusta hacerse las duras y que presumen de gran dominio de carácter, juzgando a los demás. Y cuando en realidad se derriten por el hombre con el que se comportan duras.
-¿crees que me derrito por ti?- ya no podía estar más roja, pero esta vez era de ira.
-no serias la primera, y supongo que tampoco la ultima, aunque debo decirte que no tienes oportunidad conmigo.- Dijo sonriendo sarcásticamente.
-ni que fueras…-no podía terminar, trataba de tragar la rabia.
-y sabes por qué no tiene oportunidad-hubiese destrozado el asiento del auto, si hubiese tenido las uñas más largas.- porque parece que eres pobre.
-¿Qué? - le clave la mirada.
-pues el otro día venias con los mismos zapatos y chaqueta y por eso creo que no tienes mucha variedad y…- basta.
-Quien te crees que te importa la ropa, acaso soy tu buena acción del mes-lo mire y él me miro.
-en realidad si, le prometí a Maca…
- para el auto, te dije que pares- Estaba a punto de llorar, no iba a aguantar que alguien me hablara así, quien diablos creía que era.
Se detuvo me desabroche el cinturón y baje, el me siguió. Estaba perdida, no tenía idea de donde estaba, bueno veía los nombres de las calles, pero era un sector que no conocía.
Me volví y lo mire con los ojos llenos de lagrimas, me miro y bajo la cabeza. Las lagrimas no afloraron era más fuerte la ira.
-me puedes decir donde estamos. No, no me digas nada. Sabes que, no quiero aprender vals, mentira, si quiero, pero no quiero que alguien como tú me toque, ni siquiera que me hable, eres tan despreciable y todo porque tienes plata te crees mejor que yo, ya me humillaste los suficiente y lamento haberte quitado tu tiempo, no necesito de tus clases- Camine hacia la calle, por ultimo me iba a ir en taxi.
-lo siento, no quise ser así, podrías disculparme. La mayoría de mis amigos no se ponen así cuando digo ese tipo de cosas.
-ese es el problema- le dije acercándome en forma amenazadora, que él dio un paso atrás- yo no soy tu amiga, NUNCA te di la confianza para hablarme así, y si de esa forma tratas a tus amistades no quisiera nunca ser tú amiga- Contorsiono un poco la cara y miro hacia el suelo- es más te aguantan porque debes ser siempre tu el que paga todo.
-Al menos déjame llevarte de vuelta- Extendió su mano.
- NO- Estaba tan enojada, Alexander empuño su mano y se la metió en el bolsillo de la chaqueta, no me miro más ni siquiera cuando me subí al taxi.












-está muy triste, dice que te ha tratado de llamar y no contestas- Macarena me había ido a ver a mi casa ese día feriado.
-bloquee el numero- ni siquiera la miraba.
-necesitas aprender a bailar-dijo mientras sacaba su teléfono- si quieres lo puedo llamar.
-ni se te ocurra, voy a hablar con Rodrigo, supongo que va a entender, no creo que se vaya oponer cuando le cuente todo lo que paso.
-que puedo hacer- mire hacia mi “amiga”, que había empezado a llorar- de verdad nunca pensé que Alexander fuera así, cuando lo conocí era muy amable y diferente a sus amigos con plata.
-tal vez se dejo influenciar por las amistades- ya no quería hablar de él, tampoco quería estar enojada con ella- ya no importa, dudo que lo vuelva a ver y ni se te ocurra invitarlo a algún lugar donde yo pueda estar.
-entonces ¿me disculpas?- dijo mientras se sonaba sonoramente.
-claro que si amiga, aunque me debes una, tengo derecho a meter la pata una vez- las dos nos empezamos a reír.










Se acercaba la fecha limite y yo todavía no había aprendido esos simples pasos un dos tres, no importaba cuantas veces las viera en internet, simplemente no podía bailar.
-No te preocupes- me dijo esa tarde Rodrigo- será mejor que me vaya a trabajar, debo encontrar el tiempo para esto.
-No- estaba terminado mis planificaciones del mes- te prometí que te ayudaría. Tú vas a bailar vals y punto.
-No necesito aprender Ema no espera que lo haga, así que no tienes porque enseñarme- Rodrigo tomo su bastón y comenzó a tantear el piso.
Siempre lo había querido, desde que éramos chicos, era alguien tan importante como mis padres, por el que haría cualquier sacrificio, incluso humillarme a mi misma para aprender ese dichoso bailecito.
-Necesitas que te ayude a bajar- me acerque para extender mis brazo.
-No, me conozco esta casa de memoria, ¿Dónde están los tíos?- caminaba lentamente detrás de él, aunque no era necesario, el tenia razón se conocía mi casa de memoria.
-Salieron, no me preguntes donde porque no tengo no idea.- realmente me hacia una idea pero no podía compartirla con él.
-Espero que no estén gastando en mi regalo de bodas, no quiero que se endeuden por mi culpa- diablos como podía ser tan perceptivo.
-No te preocupes por eso, Ema está afuera ten cuidado esta resbaloso el piso- pero ya mi primo se había metido dentro del auto de su novia, la que siempre me había caído bien y ahora me saludaba con un movimiento de mano antes de poner en marcha el motor.
Tendría que aprender vals, ese sería mi regalo de bodas.






la boda, ayyyy la boda y yo todavía no encontraba nada, me daba vueltas por los lugares por las academias de baile, pero antes de siquiera entrar veía el precio, que estaba bastante lejos de mi presupuesto y la duración de las clases y yo tenía menos de un mes para aprender.
Ese día me fui por la calle donde estaba el edificio de Alexander, no pude evitar buscarlo con la vista, desde ese día que me había dicho que era pobre y todo eso no lo había visto, todavía no podía entender como alguien podía decir tanta tontera junta, es como si estuviera tratando de alejarme de manera deliberada, realmente ya no pensaba, ¿Alexander intentando alejarse de mí? Ahí se me vinieron miles de películas: tal vez el estaba enamorado de mi pero tenía miedo de lastimarme, de que yo pensara que él me estaba usando, hasta se me ocurrió que podía ser un vampiro que trataba de protegerme para que no me enamorara y me arrastrase a la inmortalidad lejos de la luz del sol. Tenía que dejar de leer tantos libros de amor y sobre todos los que tenían temas vampíricos.
-Hola-reconocí inmediatamente la voz a mi espalda pero no me moví ni un milímetro.
Espere unos segundos y… nada. Debí haberlo imaginado, ya hasta me estaba sugestionando.
Me voltee para reafirmar la teoría de la sugestión, pero no era acertada ahí estaba Alexander, mejor de lo que recordaba.
-Hola- volvió a repetir esta vez mirándome a los ojos.
-Hola- ni una sonrisa, solo un saludo, como cuando se tiene que saludar por mera cortesía a una persona que detestas.
-¿Como estas?- seguía parado frente a mí con una bolsa de tienda en su mano.
-Bien gracias- trate de comenzar a caminar pero el se movió para impedirme el paso.
-Podríamos hablar un momento.
-No creo que tengamos nada que decirnos.
-y ¿ya aprendiste a bailar vals?- ¡RAYOS!
-no todavía sigo buscando, ya encontrare a alguien.
-mi oferta sigue en pie.- tenía que estar bromeando, de verdad creía que yo iba a olvidar lo que me había dicho.
-no, creo que no soy de tu agrado y no creo que me guste compartir tiempo contigo.
-lo siento, por todo lo que dije, de verdad no fue mi intención que te sintieras mal, solo era una broma, nunca pensé que te enojarías así, pero recapacitando si tenias motivos para tratarme así e incluso me sorprendió que me no me hubieras dado un cachetada.
-créeme se me paso por la mente- el no pudo evitar sonreír y muy a mi pesar yo también lo hice, ya había caído de nuevo.
-Podríamos empezar de cero- iba caminado a mi lado, mientras yo trataba de pensar cómo iba a hacer para bailar con él, desde esa vez que no vimos no había dejado de pensar en el, en un principio pensé que era por lo que me había dicho, pero ahora que lo veía en vivo y en directo no estaba segura de que esa era la razón.
- está bien, pero si dices alguna tontera tendré que darte una cachetada, ya me diste permiso- lo mire y el estaba sonriendo de una manera hermosa, no de forma sarcástica, era una sonrisa totalmente nueva.
-cuando empezamos- Dijo deteniéndonos en una banca del parque.
-lo antes posible, tengo muy poco tiempo para aprender, el matrimonio se me viene encima…
-¿matrimonio? ¿Te vas a casar?- me miraba fijamente con los ojos muy abiertos.
-si claro- sus ojos se abrieron mas- no, Noooo, ni siquiera tengo pololo.
-ah- juraría que vi alivio en sus ojos. No puedo ser mas tonta el mismo dijo que nunca se fijaría en alguien como yo, no puedo permitirme fantasear con alguien como él- podríamos empezar mañana, si tienes tiempo, podemos vernos en el hotel y de ahí ir al estudio, ¿te parece?
No estaba segura, no sabía que iba a causar en mi estar cerca de Alexander, y menos aun que efectos tendría estar bailando con él, el vals era un baile de contacto, estaría siempre cerca de él, mirándolo a los ojos, no podía…pero una imagen llego a mi mente: Rodrigo sorprendiendo a Ema, extendiendo su mano realizando su mayor sueño: bailar vals como si pudiera ver de nuevo.
-Entonces nos vemos mañana.






Siempre había tenido la mala costumbre de llegar temprano a todas partes, ya ni siquiera miraba a la gente que entraba y salía del hotel, había tenido la precaución de llevar mi mp4 para estar pendiente de la música y no acomplejarme por el entrono en donde estaba metida.
De repente me sentí observada, levante la vista y Alexander estaba apoyado en uno de los muros, leyendo un libro, parecía que el también trataba de ignorar el contexto, me puse de pie y camine hacia el todavía con los audífonos en mis orejas.
-Hola- apague el mp4, lo guarde y lo observe. Ni un sonido salió de su boca.
-holaaaaaaaa-esta vez el levanto la vista y me percate de mi error, no era Alexander. Me puse, como siempre roja. -ayyy lo siento, lo confundí con alguien más- era fácil confundirse, era idéntico a Alexander aunque un poco más bajo y con ojos de color azul, y una mirada algo desagradable. Me quedo mirando y cerró su libro.
-adivinare- su voz era rasposa, nada agradable, era como si me estuviera retando-me confundiste con alguien llamado Alexander- antes de que pudiera abrir la boca, vi que Alexander salía de un ascensor, nuestras miradas se encontraron y me sonrió amistosamente, al no verme sonreír miro al tipo que estaba a mi lado y comenzó a caminar más rápido.
-¿Qué haces aquí?- fue lo primero que dijo Alexander cuando llego a mi lado, me tomo de la mano, lo que me hizo estremecer, no estaba entendiendo nada.
-ayer te llamamos, y como no fuiste, me vi en la obligación de venir- el tipo me ignoraba completamente, Alexander estaba tenso y hubiese pensado que también me había olvidado si no hubiese sido por el hecho de que sostenía mi mano con fuerza.
-no veo el porqué de tu visita, ya se los había dicho, no quiero saber nada de ustedes- ya se me estaba acalambrando la mano, pero no sabía qué hacer, así que comencé a jugar con sus dedos y sorprendentemente hizo que su mano se relajara, pero seguía mirado al tipo.
-pero nosotros si queremos saber de ti, aunque veo que tienes distracciones- me miro con arrogancia, ahora era yo la tensa Alexander hizo lo mismo que yo había hecho con él, así que me quede callada- necesitamos tu ayuda y creo que es tu deber ayudarnos, sabes que te queremos mucho y no dejamos de pensar en ti.
-ándate- lo bueno era que Alexander se veía mucho mas superior que el tipo y claramente el tipo se dio cuenta de eso- no te quiero en este edificio de nuevo, ni cerca de ella o de mi - ¿Qué? Me estaba incluyendo en las prohibiciones del tipo.
-si me voy, no te preocupes, pero se van a enterar que sales con personas inferiores antes de estar con tu familia y…- ni siquiera me di cuenta pero cuando mire Alexander tenía al tipo contra la pared agarrándolo del cuello de la camisa.
-ándate- el tipo se veía asustado, sin decir nada mas salió del edificio.
-Lamento que hayas visto esa escena- íbamos en camino a su estudio ninguno había dicho nada del incidente.
-no te preocupes- me miro.
-acaso no tienes curiosidad, sobre quien era él y que fue lo que paso- como no iba a tener curiosidad, me moría por saber que había pasado, aunque ya tenía mi teoría, el tipo era su hermano y cuando se refería a “nosotros” hablaba de su familia.
-en realidad no, si fuera algo importante que creas que sea de mi incumbencia me lo dirías- dije lo más serena posible.
-es que ahora si es de tu incumbencia.
-¿Qué?
-cuanto tiempo hablaste con él- dijo cambiando el rumbo de la conversación.
-casi nada, pensé que eras tu así que me acerque a saludar, dije hola dos veces y cuando lo vi bien me disculpé por mi error y el dijo acaso te había confundido contigo, solo eso.
-si ya me lo habían dicho, varias veces-arrugo el ceño- pero no sabía que tanto nos parecíamos.
-físicamente, bastante, pero este tipo era desagradable- se empezó a reír.
-yo también te caí mal- dijo mirando donde estacionar.
-solo me caíste mal cuando dijiste tantas tonteras, pero él, no se tenía una mirada asesina- el auto se detuvo bruscamente.







Ya casi había olvidado el porqué estaba ahí, para aprender vals, pero esta situación con el tipo y la actitud rara de Alexander me hacia sentir extraña, como que me había metido en algo un poco peligroso.
Entramos a su estudio, era como los que salen en las películas con un espejo grande que abracaba el tamaño de la pared y piso de madera, era muy acogedor, en una de las esquinas había un equipo de música, Alexander comenzó a remover algunos Cd y puso uno en el equipo, pero no era vals.
-antes que nada- me dijo sacándose la chaqueta y dejándola en el suelo- me gustaría saber porque quieres aprender vals, ya que te escuche que es para una boda, pero si no eres la novia no veo la necesidad de aprender- se sentó en el suelo junto a su chaqueta extendió la mano para que me sentara.
-es una promesa que hice, quiero ayudar a alguien a aprender-no sabía si quería compartir la razón de aprender el baile.
-pero no sería más fácil que la persona tomara clases en vez de tu aprender y tener que enseñarle- claro que eso era más fácil, pero no podía hacerlo.
-es complicado…no sé si lo entiendas, pero esta es la única forma de que ´él podría aprender.
-¿él?- mire hacia un lado, que mas daba si le contaba.
-si “él”, se llama Rodrigo, es mi primo y no confía en muchas personas, se va a casar dentro de poco y quiere sorprender a su futura esposa- por la expresión de Alexander veía que no entendía aun- el es ciego.
-ah, lo siento- se puso tenso y desvió la mirada.
-a intentado aprender, pero se siente incomodo, yo se lo importante que significa bailar con su esposa en su matrimonio así que accedí a enseñarle de una manera muy básica- comencé a jugar con una de mis pulseras-es lo menos que puedo hacer por él.
-¿qué le paso?- Alexander ya no estaba tenso, había superado la historia.
-un accidente- mi voz se quebró, siempre me pasaba cuando lo recordaba- iba en su auto cuando un tipo se paso una luz roja y choco contra él. Los médicos dijeron que tuvo suerte, que podría haber muerto, pero dudo que se haya sentido afortunado en ese momento.
-si quieres podemos hablar de otra cosa-
-ya paso lo peor- el asintió con la cabeza- ahora está feliz, hace dos años conoció a Ema y desde ahí que no se han separado.
- me alegro, tuvo la fuerza superar algo tan difícil- lo ojos de Alexander estaban distante- y vivir con eso.
- sí pero no lo podría haber hecho si hubiese estado solo- nuestras miradas se mantuvieron pro unos segundos..
El se puso de pie y extendió su mano.
-Tiempo de vals- y me ayudo a levantarme.




-bien- dijo- sabes porque los que bailan vals se miran tan intensamente a los ojos.
-porque es un baile romántico, y el contacto visual manifiesta eso- una definición de diccionario.
-No-mientras empezaba a sonar el ritmo de vals-es para no marearse, tiene que fijar la vista en algo o si no las vueltas los marearían y perderían el ritmo. Aunque tu definición también es correcta eso hace al baile tan íntimo.
Ni siquiera habíamos empezado a practicar y yo ya estaba roja con la simple idea de mirarlo fijamente a los ojos, para no “marearme”.
-este baile es agotador así que vamos a empezar con lo básico- tomo mi mano izquierda y la puso sobre su hombro con su mano derecha, el puso su mano derecha en mi cintura y entrelazamos las manos libres- ahora este baile, para decirlo de manera fácil tiene tres tiempos y es así- comenzó a guiarme hacia adelante y atrás contando los tiempos y giramos una vez- lo estoy haciendo de manera muy lenta, en realidad tendremos que hacerlo más rápido, con decirte que casi ni apoyaremos los talones en el suelo.
Tenía taquicardia, mientras más lo miraba, lo encontraba más hermoso. Luego de ese pequeño baile me mostró la actitud que debía tener el hombre como tomar la mano y la cintura de la pareja y así se paso volando el tiempo.

-Si quieres te podría ir a dejar a tu casa- dijo mientras cerraba su estudio- pronto va a oscurecer y te puede atacar algún lobo.
-estoy bien- en realidad cuando dijo eso recordé la mirada del tipo-desde tu hotel puedo tomar una micro.
-ni hablar te voy a dejar a tu casa- subimos al auto y no me puse inmediatamente el cinturón de seguridad.
-ya confías en mi- pregunto entre risas, y capte el chiste.
-sí, y espero que alguna vez confíes en mi- frunció el ceño, se veía genial.
-y bien hacia dónde vamos.
-hacia el sur.



Se notaba que Rodrigo estaba eufórico, yo sabía que con un poco de practica le saldría cada vez mejor, yo ya llevaba dos semanas yendo a ensayar con Alexander después del trabajo y luego de eso iba donde Rodrigo y le mostraba inmediatamente lo que había aprendido.
-¿y cómo es?- Rodrigo se detuvo de su baile con una pareja invisible.
-¿Qué? –Me pillo desprevenida la pregunta- de quien hablas.
-del hombre que nos está enseñando a bailar- me puse roja recordando a Alexander, estos días habían sido hermosos, aunque para el no significaran lo mismo que para mí, me había dado cuenta que estaba enamorada, pero no se lo iba a decir. Era tan perfecto cuando me tomaba y comenzábamos a girar sin quitar nuestras miradas.
-alto, esbelto y eso- no quería entrar en detalles y lo bueno que Rodrigo capto el mensaje.
-porque no lo traes al matrimonio, el también es parte de mi logro, junto contigo claro- ya había pensado preguntarle, y ahora que tenia la autorización del novio no tenia porque dudar.
-bueno, le preguntare.


Se acercaba el invierno, ya los días estaban más fríos y la lluvia era una visita frecuente a la cuidad.
-me encanta la lluvia- dije mientras preparaba el material para la semana.
-si se- me dijo mi amiga revisando las pruebas de sus estudiantes- y le preguntaste al Alexander si va a ir al matrimonio.
-no todavía no- la verdad es que lo había intentado pero los dos últimos días había estado distante, ya ni siquiera me miraba a los ojos cuando bailábamos y solo intercambiábamos un par de palabras.
Esa tarde decidí llegar un poco más temprano al estudio, ya me sabía el camino así que no necesitaba ir al hotel de Alexander, me iba directo al estudio.
Llegue junto a la puerta y escuche la voz de Alexander, estaba con otra persona.
-¿porque estás haciendo esto?-no era Alexander el que hablaba, era…el tipo del hotel, todavía recordaba su desagradable voz.
-no te interesa-Alexander se escuchaba cansado-no les tiene porque interesar lo que yo haga o deje de hacer.
-estas equivocado, nos importas y no puedo creer que alguien tan importante y poderosa como tu salga con esa piltrafa y mucho menos que le estés enseñando vals, antes te entendía le enseñabas a mujeres hermosas y ricas, pero esta no es ni lo uno ni lo otro- estaba a punto de entrar pero me detuvo al voz de Alexander.
-sí, tienes razón ella no es más que una piltrafa, así que no tienes que preocuparte por ella- mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas.
-sabes no te creo…- se escucho un forcejo.
-escúchame bien que no sienta nada por ella, que incluso hasta la aborrezca no significa que puedas hacerle algo y créeme doy gracias a Dios porqué pronto van a terminar sus clases y no la voy a ver nunca más.
No podía seguir ahí.


La lluvia no paraba desde hacía una semana, las clases se habían suspendido porqué todo estaba inundado.
En tres días Rodrigo se iba a casar y a pesar de que no me volví a aparecer por el estudio, Alexander no había tratado de comunicarse conmigo.
-hace cuanto que conoces a Alexander- estaba en la casa de Macarena tratando de de encontrara una película que no fuera de amor, de preferencia algo relacionado con los zombis.
-como cinco años, en una fiesta, luego me di cuenta que íbamos a la misma U, el estudiaba diseño gráfico y cosas relacionadas con publicidad, aunque después se cambio a ingeniería.-mi amiga estaba absorta en una revista.
-y conociste alguna vez a su familia- desistí de mi búsqueda, solo habían películas románticas así que prendí el televisor y empecé a hacer zapping.
-no, el no tiene padres- me había quedado congelada- se que tiene un hermano menor, pero no se llevan mucho, creo que se separaron cuando sus padres murieron, así que no lo conozco.
- y de que murieron- estaba mirando fijamente a mi amiga, ella dejo la revista y también me miro.
-de un tiro en la cabeza cada uno- ¡¿Qué?!
-si te digo algo no le contaras, ¿verdad?- yo solo moví la cabeza, el ni siquiera me hablaba así que no habría posibilidad de delatar a mi amiga- Alexander siempre culpo a su hermano menor, como se llamaba…Mario, a el de las muerte de sus papas, no le decía homicida, pero estaba seguro que tenia algo que ver, fue durante una temporada en que Alexander estaba en Europa, de vacaciones y su hermano se quedo aquí con los padres y unos tíos que estaban de visita, como Alexander decía sus parientes visitantes permanentes, ese día Mario salió de la casa y en esos momentos entraron a robar y asesinaron a sus padres, se llevaron mucha plata y claro Alexander y Mario recibieron su herencia, aunque no en partes iguales le dejaron la mayor parte a Mario que siempre había sido el consentido, aunque creo que no le importo mucho a Alexander no recibir su parte el ya tenía bastante por los trabajos que hacía, era socio de una compañía de publicidad y te pudiste dar cuenta que el dinero no le falta. Por lo que he sabido después de eso Mario se la ha pasado viajando con sus tíos que lo acogieron a él en su casa, también se lo ofrecieron a Alexander pero él prefiere los hoteles.
Estaba estupefacta, era increíble lo que había pasado Alexander, lo fuerte que había sido y lo mucho que debía odiar a su hermano y odio que debió extenderse a sus tíos. Me puse de pie.
-voy a ir a ver a Alexander- le dije a mi amiga que había vuelto a su revista como si solo me hubiese contado una anécdota, levanto la mirada y asintió.



Ni siquiera sabía porque casi corría al departamento de Alexander, que le pensaba decir: “hola sabes que me entere de que tus papas están muertos y yo ya te había comentado que creía que tu hermano tenía una mirada asesina”, iba a ser muy fácil.
Estaba de pie nuevamente frente a su puerta, golpee suavemente. Nada. Lo volví a intentar, y la abrieron tan bruscamente que di un salto.
Estaba parado frente a mi muy serio y parecía que no había dormido.
-¿Qué haces aquí?- su voz sonaba brusca me dieron puras ganas de llorar, no esperaba que me tratara así.
-aaa, hola, quería agradecerte las clases y saber cómo te puedo pagar, no fijamos un precio y además…
-sabes cómo me puedes pagar- me di cuenta que no estaba solo en el departamento- ¡desapareciendo de mi vida!- y cerró la puerta de un portazo.

No podía estar triste, no este día, Rodrigo al fin se casaba e iba a cumplir lo que tanto quería. Todos nuestros esfuerzos, el motivo por el que conocí a Alexander. Ahí estaban nuestras familias en pleno y nuestros amigos y amigas que no dejaban de parlotear después de que escucharon el “si acepto”.
Estábamos en la fiesta cuando comenzaron a tocar música de vals, Ema se veía confundida ella había dicho que no quería bailarlo con nadie más que su esposo así que creía que esa parte no tenía que ir. Macarena estaba a mi lado eufórica con una cámara de video, garbando a mi querido primo extender su mano e invitar a su esposa a bailar, los ojos de ella se llenaron de lagrimas mientras aceptaba la romántica invitación y fue el baile más hermoso que hubiese visto ni Rodrigo ni Ema dejaban de sonreír y ella no apartaba sus ojos de él.
Antes de que se fueran a su esperada luna de miel ambos me abrazaron tan fuerte que no podía respirar, Rodrigo me agradeció y Ema comenzó a llorar de alegría. Los despache rápidamente porque yo también estaba al borde de las lágrimas.
Antes de irnos Macarena me entrego un sobre, lo comencé a abrir y ella se adelanto para bailar con otro de mis primos.
Sé que tal vez quieras romper esta nota antes de que siquiera termines de leerla, si es así créeme que te entendería y no soy nadie para pedir que me escuches y si aun no la has roto, por favor, te prometo que te contare la verdad. - claramente era una nota de Alexander, tuve la tentación de romperla, pero ya no me podía lastimar más de lo que ya había hecho- Cuando estábamos en el hotel y te encontraste con un sujeto muy parecido a mí, era mi hermano menor al que no veía hace un par de años, se llama Mario, quería que lo mantuviera a él y a mis tíos. El vivió después del homicidio de mis papas juntos a mis tíos que gastaron todo el dinero que mis padres le dejaron antes de morir, se que Macarena te contó lo que les paso y no veo la necesidad de repetirlo. Siempre desconfié de mi hermano en este asunto y de mis tíos, aunque en un principio me resistía a la idea que pudiera existir tanta maldad dentro de una familia, pero un día decidí que tenía que saber la verdad así que contraté una agencia de investigación quienes comprobaron que lamentablemente no me equivocaba, entre en contacto con el departamento de investigaciones y carabineros para que verificaran las pruebas. Cuando te dije que te incumbía el asunto con mi hermano y aun así no insististe, pensé que te estaba protegiendo, Mario pensaba que éramos pareja cuando te tome de manera instintiva de la mano, ni siquiera sé porque lo hice, pensé que si no te decía nada no pasaría nada, me equivoque nuevamente. El otro día cuando te estaba esperando en el estudio apareció mi hermano exigiéndome dinero y amenazándome con hacerte daño si no lo ayudaba, tuve que mentir como la primera vez que íbamos al estudio, te trate mal a propósito, quería alejarte, pero soy un débil, tuve que buscarte de nuevo y esta vez romper tu corazón. Dije cosas terribles de ti, cosas que no sentía y me di cuenta de que habías escuchado todo, te vi cruzar la calle y comprendí que era lo mejor ser fuerte por una vez y no buscarte. Hasta que el otro día apareciste en mi puerta mi mundo se desplomo, pensé que no podría evitar abrazarte, besarte pero tuve que portarme como un canalla, mi hermano y mis tíos estaban en mi departamento, tenía una nueva denuncia extorsión y amenazas y los carabineros les iban hacer una redada porque encontraron las pruebas suficientes para pudrirlos en la cárcel, pero tú no lo sabías, tenía que seguir fingiendo que no significabas nada para mí. Me mentía, desde el primer día que te conocí me comencé a mentir. Me dije que no eras nada para mí, pero ahora y seguramente para siempre lo eres todo en mi vida.
Puede que no me creas, no te culpo. Mañana voy a salir de tu vida, pero antes de hacerlo te quiero decir algo que desde el primer día que te vi fuera de mi puerta con tu cara morad, es que te amo.
Alexander.
La carta estaba mojada por mis lágrimas, Macarena se acerco corriendo y me tomo de la mano.
-a su hermano y a sus tíos los metieron presos el día que fuiste a verlo, el no sabía cómo acercarse a ti así que te escribió la carta- miro a la pista de baile- él pensaba venir pero no sabía cómo ibas a reaccionar y prefirió no arruinarte la noche ni tampoco arruinársela a Rodrigo y Ema.
-siempre supiste todo- todavía me caían lagrimas pero ya no eran de pena.
-sí y cuando te dije que había preguntado si estabas pololeando fue verdad, aunque él me obligo a desdecirme. Todas sus dudas sobre sus papas, no sabes la plata y el tiempo que gasto en la investigación, y también todo lo que sentía por ti.
-de verdad crees que el sienta lo mismo que yo siento por él-mi voz sonaba como si tuviera hipo.
-al principio me creí Cupido, quería unirlos aunque desde el incidente en donde te trato mal empecé a dudar si eran el uno para el otro, pero cuando él te busco para hablar y bailar estuve convencida de que él sentía algo por ti, no suele bailar vals con cualquiera y si lo hace nunca mira a la mujer a los ojos- me miro expectante- a ti si te miraba ¿verdad?
Me puse de pie de un salto, mire la hora eran cerca de las tres de la mañana. Me volví sentar. Tendría que esperar hasta mañana.


Por tercera vez estaba frente a su puerta, pero esta vez sabía perfectamente lo que iba a decir. Ni siquiera había golpeado y la puerta se abrió, Alexander tenía un bolso en su mano. Se me olvido todo lo que iba a decir.
-hola-mire en sus ojos, los tenia rojos y tenia ojeras, a pesar de todo eso se veía como un actor de cine- disculpa no pensé que ibas de salida. Soltó el bolso y me siguió mirando sin decir nada-
-¿leíste la carta?-no me miraba-la que, la que decía lo que sentía, digo... lo que había pasado.
-si- me acerque a él- leí todo lo que querías decirme.
-en realidad mentí en una parte- retrocedí el paso que había avanzado y él se dio cuenta porque me miro- cuando dije que no sabía porque había tomado tu mano cuando estábamos frente a mi hermano.
-y porque lo hiciste.
-porqué cuando te vi ese día había comprendido todo.
-que comprendiste.
-que te amo como un loco.
Nooooo, esto no podía ser tenía que estar soñando, discretamente me pellizque y debo admitir que no suelo controlar mi fuerza. Me puse roja y trate de parecer relajada.
-mmm, sabes creo que necesito mas clases, aunque esta vez por mí, porque a Rodrigo le salió genial, pero yo se que daría pena si tuviera que bailarlo- estaba ignorando lo que había escuchado, se ensombreció su mirada.
-tendría que considerarlo- se apoyo en el marco de la puerta con los brazos cruzados- aun me duelen los pies- comenzó a sonreír mirando el piso- pero creo que me recuperare, siempre y cuando no uses tacos.
-no te preocupes- le dije y él se acerco a mi lentamente-nunca lastimaría al hombre que amo- no sé en qué minuto, todo fue tan rápido pero yo estaba entre sus brazos, sus manos acariciaban suavemente mi espalda y yo pase mis brazos sobre su cuello, el saco su rostro de mi cuello y acerco su labios a los míos.
-te amo-su voz sonaba tan suave- vamos a practicar mucho vals, sabes porque- encogí mis hombros en modo de respuesta-porque quiero bailar vals contigo toda la vida y cuando estés lista, la bailaremos en nuestra boda, porqué lo único que quiero es que no te alejes de mí, no mas lejanías, ni evasiones, no ahora que sabes la verdad.-Me sorprendí cuando dijo nuestra boda yo ya estaba morada-pero quiero que aprendas bien a bailar así que eso de por si tomara un buen tiempo- se empezó a reír y yo también.
-te amo- fue todo lo que pude decir.
Y me beso.












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Re: Una historia...Vals contigo

Mensaje por Mikeyla Everlong el Lun Mayo 06, 2013 7:24 pm

AHH!!! Que puedo decir que me gusto tanto, me fascino me atrapo por completo, de odio al amor, me encanta la verdad me encanto! Quiero que sigas o crees otra historia Very Happy Te has ganado una fan

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Gracias Azula (:

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Re: Una historia...Vals contigo

Mensaje por ValSmile el Lun Mayo 06, 2013 7:31 pm

me encantóoooooooooooo!!!!!!!
nada más que decir, y que alguien como yo se enrede con una historia y se entusiasme en la lectura es para que te sientas orgullosa (lo digo porque no soy una adicta a la lectura)
Very Happy


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Re: Una historia...Vals contigo

Mensaje por Princesa Azula el Lun Mayo 06, 2013 7:49 pm

Gracias chicas, no saben cuanto me motiva sus opiniones Very Happy

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Re: Una historia...Vals contigo

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