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La Marca...bosque.

Mensaje por Princesa Azula el Lun Mayo 06, 2013 7:46 pm

Bueno esta es una historia en la que he estado trabajando, no esta terminada, es solo el primer capitulo. Esta historia tiene doble personaje, el chico estará en cursiva y la chica en negrita



Spoiler:
Tenía la cara ensangrentada, veía todo rojo. Era un milagro que me pudiera mover, era bastante afortunado al tener solamente algunos golpes. Pero no todos corrieron con las misma suerte, mis compañeros de expedición se hundían junto a nuestro helicóptero en las aguas purpuras, no había nada que hacer, excepto nadar. Me arrastre hasta la orilla y mi piel estaba purpura por causa del agua, mi cuerpo estaba lastimado y no eran unos simples golpes, me dolía todo, caí de espaldas mirando el cielo, estaba atardeciendo, no tenia forma de comunicarme, nadie sabía dónde estábamos así que era muy poco probable que vinieran a rescatarme lo único que podía hacer era esperar ya fuera sentirme un poco mejor para poder moverme y salir de este bosque o simplemente morir, como sea estaba muy cansado, me rendí al sueño.
Estaba en una habitación, la niebla me rodeaba, comencé a observar el lugar y alguien estaba sentado en una de las esquinas de la habitación, tenía su rostro oculto entre las piernas, su cabello tapaba su frente, no podía ver ninguna de sus facciones, pero sabía que era una mujer me acerque y ella levanto su mano izquierda para detenerme. La palma de su mano quedo a la vista y vi la marca, vi a una que tenía que ser mi víctima, antes de poder acercarme a ver su rostro la niebla se la trago.
El sol se encontraba alto, trate de ponerme de pie y un fuerte dolor cruzo por mi espalda que me hizo gritar y volver a recostarme. No tenía muchas esperanzas, seguramente nadie me extrañaría y muchos incluso se sentirían aliviados con mi muerte, formaba parte de esta cacería sin sentido solamente por dinero y no porque estuviera de acuerdo con la causa. Morir sería lo mejor que podría hacer por esas personas. La sed pronto me vencería. Cerré los ojos de nuevo.
Nuevamente me encontraba en la habitación, pero no veía a la mujer del sueño anterior. Una niebla me empezó a rodear pero esta era de color purpura, comenzó a surgir una figura femenina, la móvil imagen me quedo mirando.
-promételo- dijo en un susurro.
-lo prometo-la figura sonrió y se desvaneció. Sentí que ya no estaba en el bosque y que no estaba solo.





Un nuevo día, haciendo lo mismo de todos los días. Despertar, limpiar, comer, lavar y dormir. Tenía sus ventajas vivir casi en el corazón de un bosque, ya que casi nunca tenia visitas a quien impresionar con mi gran orden. Todo era perfecto, pero lo único que me molestaba era las otras personas, actuaban de manera reacia, claramente se estaban escondiendo, pero no me gustaba como se comportaban entre sí y con los extraños. “es un lugar seguro y la gente aunque no lo aparente es buena, solo se protegen”, siempre recordaba lo que me habían dicho mis papas cuando nos habíamos trasladado ahí, pero ahora ellos no estaban en casa y tardarían mucho en volver, soy adulta puedo con todo esto pero aun sin confiar en la gente que me rodea y eso era muy incomodo.
Estaba limpiando la cocina cuando se escucho un fuerte bullicio proviniendo de la calle, cada cierto tiempo encontraban a alguien a quien torturar, era para mantener calmado a nuestro autoproclamado alcalde, no participábamos de eso así que nos llamaban los marginados, ya que decían no participábamos de las actividades recreativas de la comunidad, realmente no me gustaba ver como golpeaban a una persona que se había perdido y lo único que buscaba era algún tipo de ayuda, y seguramente tenía que ser alguien muy desesperado para atravesar ese bosque.
Me asome por la ventana solo veía a mis vecinos rodear algo, me sentí fuertemente atraída hacia la calle, era la primera vez que me interesaba ver la victima que habían conseguido. Salí a la calle y vi caminar hacia el tumulto de gente al alcalde, le abrieron paso y lo vi, estaba arrodillado y lo sujetaban de los brazos dos inmensos tipos, dejándolo totalmente vulnerable. Cuando el alcalde llego frente al hombre uno de los tipos lo tomo del cabello lo que obligo al hombre levantar la cabeza dejando expuesto su cuello tenía una cadena colgando, era un mercenario.
El alcalde le dio un golpe en el rostro el mercenario no abrió sus ojos, su cara estaba llena de sangre y tierra, su ropa estaba maltratada se notaba que estaba muy herido, le dio otro golpe, esta vez el mercenario abrió los ojos que resplandecían bajo la luz sol.
-¿Quién eres?- otro golpe- ¡habla!
El mercenario solo lo miro, me imaginaba que lo único que quería era matar al alcalde y probablemente lo hubiese hecho si no estuviera tan lastimado.
El alcalde le dio otro golpe lo que hizo que el mercenario bajara la cabeza.
-donde lo encontraron- el alcalde se acariciaba la mano, la cual tenía la sangre del hombre arrodillado.
-en el lago purpura-dijo uno de los tipos, toda la gente comenzó murmurar y lentamente se alejaban del mercenario.
-y lo encontraron así- el alcalde miraba atentamente el rostro del hombre, sus ojos nuevamente estaban cerrados.
El tipo asintió, era increíble nadie sobrevivía si pasaba mucho tiempo junto al lago, habían pocos caminos seguros para salir y entrar al bosque, esta misma comunidad estaba en uno de esos caminos, desde que llegamos escuchamos las leyendas del lugar y solo pensamos que eran cuentos de fantasía, pero por la cantidad de desapariciones y muertes estaba creyendo que, en cierto sentido, eran ciertas, si era verdad que el mercenario había estado allí, la naturaleza misma le había permitido vivir.
-que hacemos con el- el tipo se veía algo desconcertado, como con miedo.
-mátenlo- dijo el alcalde alejándose.
- ¡no!- no sé como sucedió, no sé porque pero el grito salió de mi boca antes de poder siquiera pensar. Todos los ojos me observaban.





Ni siquiera había sentido a los tipos cuando me había encontrado junto al lago, y porque se sintió la gente tan atemorizada por ese lugar, ese bosque, ese lago. Recordaba el sueño, ¿qué me había hecho prometer esa extraña figura?, ¿con qué fin?, ¿para que y porque yo había aceptado? Y lo más importante ¿Quién grito?, ¿quien había pedido clemencia por mí?, pedir piedad para un asesino, esa voz, nunca la había escuchado, su grito me atravesó de tal manera que pensé que se me desagarraría el corazón. Nadie de las personas que rápidamente observe pudo haber sido, solo había visto caras llenas de odio mirándome, no me sorprendía, sabían perfectamente quién era y que era lo que buscaba, así que nadie de ellos le molestaría mi muerte.
Mi cacería, nuestra cacería para mi ya se estaba convirtiendo en un peso pesado como para poder cargarlo: Buscaba a personas buenas para matarlas, no por mi mano si no por la mano de quien nos pagaba. Solo lo había visto una vez, cuando nos contrato a varios grupos de cazadores, dijo que buscaba personas marcadas, que se encontraban al margen de la ley porque estaban en deuda con el grupo para que el trabajaba, incluían a hombres y mujeres de todas las edades, incluso niños, le pregunte a nuestro jefe que habían hecho, porque estaban marcados solo se rio junto con mis compañeros de “trabajo”. Solo cuando ya había cazado a más de diez personas en mi primera semana uno de mis superiores me lo dijo, estaba tan arrepentido, pero no podía demostrarlo, este era mi trabajo me habían entrenado toda mi vida, hacía años que mi alma de por si estaba perdida. Por eso ya estaba conforme con morir, dejar de ser un peligro, pero no, aquí estaba vivo y más aun alguien pedía que siguiera así. “las personas que cazas son personas que tenían trabajo, vivían, recibían una paga son de variadas profesiones desde militares, médicos vendedores encontraras de todo lo que puedas imaginar, mantenían a su familias, un día sus trabajos se acabaron quisieron hablar con sus patrones pero estos llamaron a sus guardias que comenzaron a disparar a los que sobrevivieron los encerraron, sus familias comenzaron a morir de hambre, se formo un motín, la mayoría escapo por un corto tiempo, lo único que habían conseguido era mostrar la ubicación de sus familias, todos fueron apresados y marcados luego de eso los dejaron en libertad pero a cambio de ser esclavos de los tipos con poder, los cuales ni siquiera eran sus auténticos jefes, son una especie de secta. Sin paga, solo esperando sobrevivir o morir de una manera piadosa, por eso muchos huyeron no ignorando las consecuencias que esto podría traer” las palabras me quemaban como un metal candente “son todos inocentes”.




-¿Que dijiste?- el alcalde se acerco rápidamente hacia a mi- acaso no sabes quién es.- claro que sabia quien era.
Nunca me había agradado este tipo, lo encontraba violento además de malvado y aprovechador, su mirada parecía querer doblegarme, nunca lo conseguiría, jamás demostraría temor frente a él.
-sí, si se quien es- mire al hombre que yacía de rodillas- y se donde ha estado, junto al lago purpura- el alcalde hizo una mueca horrible al escuchar nombrar ese lugar- Nadie sabe porque está vivo, pero te imaginas lo que pasaría si lo mataras después de haber sobrevivido a eso.
-es un asesino, solo porque esta tan lastimado no nos ha hecho daño- eso era verdad- pero tienes razón sobre el lago, es mejor no tentar a la suerte- hizo un gesto con la mano y los dos tipos arrastraron al mercenario frente a mi- pero si sucede cualquier cosa, tú y tu familia lo pagaran así que te dejo a tu nuevo invitado.
Dicho estos los tipos lo soltaron y callo pesadamente, no abrió sus ojos, estaba inconsciente.
Lo entre a mi casa arrastrándolo y aun no podía entender cómo diablos había hecho semejante estupidez lo deje sobre la alfombra su aspecto realmente daba pena y parecía muy vulnerable, fui a buscar un recipiente con agua para, al menos limpiar su rostro, cuando volvía lo escuche quejarse así que me escondí detrás de la pared, el tenia los ojos abiertos y miraba el techo, trato de incorporarse y soltó un gruñido, no pudo hacerlo se recostó y comenzó a respirar pesadamente. Su cuerpo era esbelto, se veían muchas heridas en el, tenía miedo de aproximarme y si solo había estado fingiendo y tenía guardado un cuchillo o un arma y estaba dispuesto a matar a quien se acercara. Tenía que tener confianza, a pesar de todos los miedos de ver a alguien desconocido él, por si mismo, no me daba miedo, por lo menos no más de lo que me daban las personas a las que veía todos los días.
Salí de mi escondite y el automáticamente fijo su vista en mí.



Donde estaba, estaba perdiendo mi toque ya era la segunda vez que perdía el conocimiento y despertaba en un lugar desconocido, al menos parecía que estaba dentro de una casa, no sabía con qué fin, tal vez era un lugar de tortura, para hacerme hablar o que se yo… tengo que levantarme, “ayyy” mi espalda sigo igual de mal, esto no era otro sueño y tampoco lo fue esos golpes, si hubiese tenido mis manos libres ese hombre se estaría desangrando en la calle, pero no era así yo era el que tenía una situación complicada: solo, desarmado, herido y superado en número, las probabilidades no estaban a mi favor. Todo estaba muy mal.
Hasta que vi esa imagen, una mujer, tenía un recipiente en sus manos y caminaba hacia a mí, no me podía mover pero era claro que no le generaba confianza, no me estaba mirando a los ojos. Se acerco lentamente y se arrodilló a mi lado, tomo un trozo de tela y lo sumergió dentro del recipiente, lo saco y lo estrujo con sus manos miro mi rostro pero sin encontrarse con mis ojos y comenzó a limpiarme suavemente con el trozo de género. Mi corazón casi se desbocaba, acaso ¿ella era la que me había salvado?, ¿ella se había enfrentado a ese sujeto y ahora ella estaba cuidándome?, no lo podía entender, ni siquiera cuando estaba junto a mi familia había sentido tanta suavidad en una simple acción y nunca pensé que al ser lo que era mereciera algún día un trato así. Trate de abrir mi boca para agradecer, pero las palabras no fluyeron, ella se percato y se detuvo mire el trozo de tela que ahora era de color rojo.
-¿tienes sed?- si era ella, aunque le había escuchado decir solo una palabra, nunca podría olvidar su voz.
Asentí con mi cabeza, hasta hacer eso me dolía.
Ella se puso de pie y salió de mi campo visual pasado unos segundos volvió con un vaso de agua se arrodillo junto a mí y con delicadeza levanto mi cabeza para tratar de incorporarme, un grito salió de mi boca y ella me volvió a recostar, se veía desconcertada, apoye ambos codos sobre el piso para tratar de levantar mi parte superior del cuerpo por mí mismo, lo logre, aun me dolía pero era menos doloroso que tener que levantar solamente el cuello, me acerco el vaso con agua sosteniéndolo para que pudiera beber. Cada sorbo era un nuevo aliento de vida, a pesar de estar tan lastimado, me sentía menos adolorido y con un poco más de fuerza. Sentía que podía recuperarme completamente con solo tomar un poco de agua. Antes de poder recostarme de nuevo ella puso unos cojines para que estuviera un poco más cómodo, no sabía si esta vez podría hablar, pero tenía que intentarlo.
-gracias-mi voz sonó muy baja, casi un murmullo, por primera vez pude fijarme en sus ojos, eran preciosos, tenían un brillo y su mirada parecía querer buscar mi alma, pero eso era inútil, como toda mi vida escuche, yo no tengo alma.
-te sientes mejor- enjuago la tela que volvió a su color original y siguió limpiando mi rostro y bajo hacia mi cuello, me estremecí ella se había detenido ante aquel horrible objeto que estaba condenado a usar, ¡esa maldita cadena!




Parecía que no era capaz de hablar, tenía un rostro tan bello aunque tenía una cicatriz junto a su ojo izquierdo y una herida reciente sobre su ceja. Mientras le limpiaba la cara tuve la sensación de que no me quitaba los ojos de encima, era de esperar, debía estar confundido de estar vivo, había escuchado su voz, era una voz demasiado suave y dulce como para pertenecer a alguien como él. Nuestras miradas se habían encontrado sus ojos eran claros, aunque no podía definir a ciencia cierta el color, eran muy cautivantes, se había sentido incomodo cuando le limpie el cuello, la cadena que los caracterizaba, si algo me acordaba de historia, esta cadena representaba a las familias de mercenarios, cada eslabón era un miembro familiar, mientras más eslabones tuviera una cadena más peligroso era el mercenario, pues tenía una familia grande y peligrosa. Su cadena tenía como veinte eslabones, nuestros ojos se encontraron y el desvió la vista.
-no creas todo lo que dicen- su voz sonó sumamente cansada, me dieron puras ganas de abrazarlo y consolarlo, no sabía que me pasaba ¡como yo podría pensar hacer eso con alguien como él!, ¡ni siquiera lo conocía!
-deberías tratar de dormir algo- el negó con la cabeza- o si quieres puedo preparar una sopa- sus ojos automáticamente me miraron de nuevo, con una cara de incredulidad.
-¿cocinarías para mí? –su cara ahora que estaba limpia era muy seductora y mas con esa expresión de asombro.
-cocinar, cocinar… no, es solo una sopa- no pensaba admitir que era lo único que sabía hacer. El sonrió y asintió.
-de todas maneras es muy amable de tu parte- su mirada se volvió a desviar- supongo que no sabes quién soy.
-no sé quién eres- no sabía cómo reaccionaría- pero si sé lo que haces.
Casi llego a quedar sentado de la impresión.




-Entonces, porque me estas tratando así- trate de ocultar el dolor por el movimiento tan brusco que había hecho- soy un asesino, acaso no tienes miedo de que yo te pueda hacer daño-sus ojos se abrieron aterrorizados, me arrepentí de haber dicho eso.
-confió en que yo no soy lo que seas que estés cazando- su expresión se relajo- además nunca te fíes de las apariencias y reputaciones- una rápida sonrisa apareció en su rostro- alguien tan poderoso como tu fue noqueado dos veces, yo sé lo que tú puedes hacer, pero tú no sabes lo que yo puedo hacer.
Lo único que pude hacer fue sonreír, no me temía, incluso ella quería parecer amenazante frente a mí, fue lo más impresionante, me sentía un poco mejor, parece que lo único que necesitaba era algo de agua y unas amables manos cuidándome, trate de ponerme de pie y lo logre. Ella estaba a unos cuantos metros de mi, quería acercarme y agradecerle pero preferí no moverme, aunque no me tuviera miedo no iba a crear situaciones atemorizantes, por lo que ella sabía yo era un asesino capaz de segar una vida en menos de un segundo. Así que me quede de pie observándola. Ella dio un paso hacia mí y luego otro redujo la distancia que nos separaba hasta quedar frente a frente, si era bastante valiente o bastante ingenua, tomo mi muñeca y yo reprimí un gesto de dolor, al parecer no me encontraba tan bien como había pensado.
-sabes, te hace falta una buena ducha- comenzó a caminar sosteniéndome la muñeca, obligue a mi cuerpo a moverse a su ritmo, afortunadamente ella no se apresuraba. Abrió la puerta del baño y me dejo solo por unos minutos en el umbral de la puerta, volvió y dejo unas toallas colgadas en un gancho.
-te puedes secar con estas-dijo señalando el par-si necesitas algo llámame de acuerdo- me comencé a reír, ella no comprendió mi chiste interno, cuando lo entendió su cara se puso de un rojo intenso- este…bueno, te dejo. Emm voy a estar en la cocina, ah, espera. Salió casi corriendo del baño, cuando volvió traía una polera roja, unos pantalones negros y…ella estaba más roja que antes unos bóxers.
-gracias- le dije recibiendo la ropa, por un instante mis dedos tocaron su mano, en un segundo ella estaba fuera del baño. No parecíamos desconocidos la forma en que me sonreía y lo que yo estaba sintiendo era algo nuevo y maravilloso. Ella había entrado en mi vida cuando estaba a punto de perderla, recordar esos ojos, sus labios me hacían querer estar cada vez más cerca. Ah sí tan solo pudiera permitirme hacer eso, pero yo era un peligro y seguramente ella solo estaba haciendo caridad conmigo. Cuando me viera un poco mejor me echaría de su casa. Comencé a sacarme la ropa tenía manchas de sangre y tierra además de estar rota, antes de meterme bajo la ducha mire mis piernas con bastantes heridas y también sentí lo que tanto me había molestado en la espalada, una herida que atravesaba de mi cuello hasta casi llegar a mi cadera, pero cicatrizaban parecía que las heridas tuvieran semanas sanando y no solo dos días. Era hora de volver a la realidad inmediata, di la llave de la ducha, una vez que haya comido tendría más claridad para pensar lo que iba a hacer.





¡Qué nervio!, tomarlo de su brazo, verlo sonreír cuando estaba en el baño, incluso que bromeara conmigo, me resultaba difícil imaginarlo matando a alguien, aun me ardía la cara era algo inevitable en mi, espero que mi tío no se enoje por haber regalado su ropa favorita a un mercenario, cuando le pase la ropa creo que quiso tocarme la mano, estaba tan nerviosa que salí corriendo, eso era malo para la imagen que quería reflejar, alguien segura de sí misma y que no le temía a nada, había demostrado que le temía al contacto físico, y no era precisamente porque él me pudiera matar, era tan confiada, si mis papas supieran esto seguramente estarían aterrados, no podía decírselos y lo bueno era que nuestros vecinos son tan indiferentes con el prójimo que ni siquiera nos dirigían la palabra, a no ser que fuéramos a comprar algo, la unica duda era con el alcalde, aunque sabía que no diría nada si insinuaba alguna vez la intención de comunicarles a mis papas lo que yo había hecho solo lo amenazaría con el asesino en recuperación que soñaba con devolverle los golpes que le había dado como bienvenida.
Hora de cocinar, siempre había sido un reto para mí la cocina, mi mama es una maestra en el aspecto culinario, cosa que yo lamentablemente no había heredado. Comencé a rebuscar en los cajones, estaba segura que me quedaban unas cuantas sopas instantáneas, era todo lo que se me ocurría preparar y con eso me aseguraba de no matar a mi ilustre invitado con mi venenosa comida.
-aja- una solitaria sopa apareció en uno de los cajones y la levante triunfantemente.
-cazaste la comida- levante la vista y por un momento no lo reconocí, su cabello castaño estaba mojado, su limpia cara mostraba todas sus facciones y resaltaba la herida y la cicatriz, usaba la ropa de mi tío, aunque le quedaba algo grande, sobre todo la polera.
-sí, es lo único que puedo cazar- le dije mirando la sopa, el sonrió, tenía la manos en los bolsillos y se veía bastante recuperado.
-te puedo ayudar en algo-se acerco a la cocina, al verlo tan cerca di un paso atrás- a lo siento- retrocedió.
-no te preocupes- le mostré la sopa- si quieres la puedes preparar.
Hizo una mueca, pensé que iba a decir que no.
-eso no es ningún reto para mí- miro la cocina- puedo preparar algo más, me permites…-asentí y el abrió la despensa, saco unos tallarines, si se notaba que me superaba mucho, al menos sabia cocinar algo más que sopa. Me entretenía verlo preparar, aun ni siquiera sabía su nombre y lo dejaba estar en mi casa y cocinar. Su sonrisa que aparecía cada vez que me miraba hacia latir más rápido mi corazón.




Debe estar pendiente de mí para que no envenene la comida, nunca haría eso y menos a ella, en realidad actualmente solo era un cazador aun no había matado a nadie directamente y no me habían faltado las oportunidades, pero no me gustaba acabar con una vida, dejaba literalmente que otros lo hicieran, mi cadena lo ignoraba, decían que era demasiado valioso, era el mejor rastreando y tendiendo trampas, cosa que ellos no hacían muy bien, mi mente viajo lejos mientras cocinaba, llego a mi hermano la unica persona que sentía algún afecto por mi y que tan pronto se había ido. Me estarían buscando, esperaba que no fuera así, además generalmente tenía que pasar un mes antes de iniciar alguna búsqueda.
Mi mente volvió a este bosque y a la chica que me acompañaba en la cocina, no me estaba mirando, sus ojos miraban a la pared parecía que inmersa en sus propios pensamientos, estaba picando un trozo de carne y se resbalo manchando la polera que llevaba puesta, ¿de donde habría sacado ropa de hombre?, ¿acaso tenia pareja?, ¿vivía sola o con alguien más? Al imaginarla con otra persona tuve una sensación desagradable.
-vives aquí hace mucho tiempo- intentaba que mi voz sonara relajada no como tipo interrogatorio que sabía muy bien hacer.
-hace algunos años- ahora me miraba a mí, no lo que estaba haciendo- y tu…
-pregunta lo que quieras.
-hace mucho tiempo que haces lo que haces- cualquier cosa menos eso.
-si- deje el cuchillo, daría mal aspecto hablar de eso con un arma en mi mano y me acerque a ella- te doy miedo- mantuvo su mirada y negó con la cabeza- y porque no me temes.
-realmente no lo sé, la lógica me dice que te tendría que tener miedo, pero cuando vi tus ojos no sentí temor, he visto ojos que provocan preocupación, pena, rabia, nunca he visto ojos que me generen miedo. Pero tus ojos no me despertaron ninguno de esos sentimientos.
- y que sentimientos se despertaron- mi corazón latía rápido, podría ser posible que ella sintiera algo por mí, así como así.
-y vas a cocinar o preparo la sopa- dijo riéndose mientras señalaba mi desorden culinario, ignorando lo que había dicho.
- ya la voy preparar, acaso tienes hambre- frunció el ceño.
-no lo digo por mi-era cierto ni siquiera me había percatado del tiempo que llevaba sin comer, fue desde que estábamos en el campamento, era extraño no sentía tanta hambre como debería de haber tenido- y te ves mas recuperado, en la mañana tus heridas estaban abiertas y ahora parece que están cicatrizando, siempre has sanado tan rápido.
-no, eso es extraño, no parecen heridas recientes- me lleve la mano a mi rostro- solo esta me sigue doliendo, pero las demás no- esa herida era distinta la sentí antes de que perdiéramos el control del helicóptero- este bosque es extraño, ese lago tenía el agua de color purpura.
-por algo se llaman los bosques purpuras, en toda esta zona el agua tiene ese color y los arboles que rodean las aguas también.
-y sabes porque- ya salía olor a comida, se me estaba despertando el hambre.
-no soy originaria de aquí, pero mucha gente nos dijo que este bosque tenía como vida, se veían cosas extrañas, algo como el espíritu de la naturaleza, en general no creo en esas cosas pero después de verte a ti, me están acabando por convencer.
-¿Por qué?- la mire fijamente.
-porque estás vivo.
Nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer en silencio, no comía como alguien con hambre, solo lo hacía por inercia.
-así que dices que soy el primero que sobrevive- no me lo creía de verdad era el primero en sobrevivir.
-dijeron que estabas cerca del lago, la mayoría no pasa por ahí, siempre se encuentran cadáveres y todo eso y la gente que llega perdida del bosque no menciona ningún lago, nada de agua, por eso la mayoría cree que los que se acercan al lago mueren- tomo un poco de agua se notaba que no le gustaba mucho el tema.
-yo no pase cerca del lago- dije recordando el accidente- caí dentro del él.




¿Que había dicho?, ¿cayó dentro del agua?, algo tenían que tener esas aguas para tener ese extraño tono purpura, de por si era peligroso y aun así el estaba ahí.
-no sentiste nada extraño, no se alguna sensación- no estaba segura de que él hubiese escuchado lo que le estaba diciendo parecía absorto en sus pensamientos.
-al principio pensé que eran las heridas, pero me sentí distinto como si fuera mas resistente de lo que soy además esto- se llevo la mano a la herida que estaba sobre su ceja- lo sentí antes de que cayera el helicóptero.
-¿helicóptero?- entonces habían mas como él, acaso estaba poniéndome en peligro y a los otros.
-sí, teníamos uno pero se hundió junto a mis dos compañeros en el lago, yo logre salir nadando.
-hace cuanto que pasó-
-dos días.
-lo siento- encogió sus hombros.
-casi no los conocía, nos asignaron para salir a cazar y uno de los tipos sugirió venir aquí, el helicóptero comenzó a fallar y se desplomo.
-así que vendrán a buscarte- mi voz sonaba temblorosa, a él no le tenía miedo pero era distinto enfrentar a un grupo armado que estaba de cacería. Me quedo mirando.
-no, al menos tiene que pasar un mes para que te den por desaparecido, además no saben a dónde íbamos a patrullar- había terminado de comer se puso de pie acercándose a mi- no tienes porque preocuparte, me iré pronto.
Se me hizo un nudo en la garganta, solo llevaba unas horas en mi casa y sentía que lo conocía hace meses.
Mire hacia la ventana, la luna resplandecía en su fondo oscuro. El día había acabado, el primer día queriendo a este hombre.




La había asustado, como podía ser tan estúpido, cuando escucho que me buscarían su actitud cambio, no me miraba y evitaba estar cerca de mí, solo podía significar que estaba asustada aunque no quisiera demostrarlo. Después de comer me mostro una habitación que tenía una cama y un pequeño escritorio, me dejo solo ahí.
Me había quitado la polera y el pantalón, la pregunta era como volvería al campamento no sabía exactamente la ruta y la verdad me molestaba tener que partir, cada vez me sorprendía mas, era totalmente confiada, me dejo en una habitación solo, ella estando aparentemente sola, si fuera otra persona estaría gritando y llamando a la fuerza pública, pero ella se comportaba como si lleváramos años juntos. No iba a traicionar su confianza, aunque no lo merecía, me iba a comportar, al menos podía soñar con conquistarla y quedarme para siempre así, junto a ella.
Me recosté en la cama y el sueño se comenzó apoderar de mí, estaba muy cansado pero no quería cerrar los ojos, quería estar alerta y tratar de escucharla nuevamente. Era un lugar muy agradable, por lo general tenía que dormir en el piso o dentro de un saco de dormir escuchando los sonidos de los demás, escuchando gritos, llantos, disparos… era la primera vez que no escuchaba la pena dentro de mí. Me voltee sobre uno de mis costados y vi una fotografía, era ella, aunque se veía diferente y no estaba sola. Parecía de hace unos años habían dos niñas sentadas en una banca y tres niños dos estaban de pie detrás de ellas y el otro estaba de cuclillas junto a ella, reconocería esos ojos en cualquier parte, la que lo abrazaba por el cuello, todos en la imagen se veían alegres, sentí una punzada de dolor que no tenía nada que ver con las heridas. Deje de mirar la foto y volví a quedar de espaldas, tenía que descansar, no me haría ningún mal cerrar los ojos, se podría decir que este era el lugar más seguro y yo con menos capacidad de dormir. En fin cerré mis ojos y comencé a contar caballos, no me gustan las ovejas.
-¡deja eso!- mama estaba muy enojada, era la segunda vez que trataba de cortarme la cadena, me tomo del brazo y me arrastro dentro de la carpa, yo sabía lo que me iba a pasar y comencé a llorar antes de que siquiera me tocara.
-mamita… por favor…- ya llevaba varios minutos golpeándome, en eso entro mi tío y se sentó a mirar el show.
-sabes que no puedes sacarte tu cadena, es la unión que nos mantiene a todos juntos- estaba comiendo una manzana, mi estomago rugió- porque siempre intentas sacarte la cadena.
Mi madre nos dejo solos, tenía sangre en mi cara, las ganas de llorar volvieron, mal que mal solo era un niño de 7 años, trate de ahogar un sollozo. Mi tío miro hacia afuera y saco la más maravillosa imagen que había visto, otra manzana, roja y muy grande, hizo el ademan de lanzarla yo instintivamente sonreí y extendí mis manos, se comenzó a reír a carcajadas mientras le daba un mordisco.
-nunca le daré nada a un niño llorón- y me dio una patada en el estomago.
Mis ojos se abrieron en la oscuridad de la noche, siempre había sido así, solo me alimentaban porque era valioso y por mi nos contrataban, solo tenía que obedecer a mi gran tío y a mi madre. La cadena me unía a ellos y por más que lo intentara no podía sacármela, éramos como decían ellos una hermandad, aunque todos sabían que yo era distinto, mantenía mi código, el código de no matar.





Me había dormido y despertado ya varias veces, tenía un estado de nerviosismo demasiado alto, el se encontraba en la habitación de mi tío, bueno la que el ocupaba cuando venía de visita, realmente esperaba que estuviera durmiendo. Encendí la luz y me fui a buscar un libro, ya estaba aburrida de despertar a cada rato. Me senté en mi cama y comencé a hojear mi desgastado libro. Ni siquiera prestaba atención a lo que leía, me imaginaba si el se encontraba durmiendo, ¿cómo se vería?, ¿con que soñaría?, ¿acaso podría pertenecer a sus pensamientos?
Deje el libro sobre la cama y salí de mi pieza. No había ninguna luz dentro de la casa excepto la de mía, comencé a caminar suavemente llegue a la puerta, el lugar donde el dormía, la abrí lentamente intentando no producir ningún sonido, trate de fijar la vista, la luz de la luna entraba por la ventana, mire en la cama y ahí no había nadie. Me asuste, ¿Dónde estaba?, entre y encendí la luz, y el apareció por el lado de la cama apoyando sus brazos sobre esta.
-¿estás bien?- su voz sonaba divertida, como si hubiera visto algo gracioso.
-siii, yo solo venia para saber… ¿Qué haces en el suelo?- y yo que pensaba que la cama era cómoda-
-estoy acostumbrado a dormir en el suelo- se sentó en la cama- es demasiado suave y no podía dormir.
-ah- fue todo lo que se me ocurrió decir, hasta que me percate de un pequeño detalle, que él solamente estaba en bóxers.- bueno entonces me voy solo quería saber si estabas bien y eso, lamento haber molestado.
Se empezó a reír, hizo su cabeza hacia atrás y miro la ropa que él había estado usando y luego a mí, podría jurar que se ruborizo junto conmigo.
-buenas noches- dije dirigiéndome a la puerta para irme, el se puso de pie y camino hacia mí.
-buenas noches- dijo besándome la mejilla. Esta iba a ser la noche más larga de mi vida.




Luego de esa hermosa visita pude dormir y ni siquiera recuerdo si soñé algo, cuando amaneció me sentía descansado y recuperado, exceptuando la pequeña e incómoda herida. “Las heridas demuestran lo que hemos pasado y superado”, mi padre lo decía siempre que me hacia aunque fuera un pequeño rasmillón, fue en tiempos más felices.
Me vestí, aun no podía creer que haya tenido el valor para besarla, sentí como temblaba, me había prometido portarme bien y que había hecho yo dejarme ver semidesnudo y darle un beso, si hubiera sabido que iba a causar ese impacto la hubiese besado en los labios. Y algo más me impactaba, ya no sentía dolor en mi cuerpo, como si nunca me hubiese lastimado la espalda y las piernas.
Salí de la habitación y se sintió en el aire un exquisito aroma a tostadas, ella estaba en la cocina. Se veía absorta en su labor, no se había percatado que yo estaba ahí. Me di cuenta que me cegaba su presencia, me daba alegría verla y lo único que quería hacer era abrazarla. Me imaginé miles de formas de acariciarla pero me lleve la mano al cuello involuntariamente y me recordé: un monstruo sin alma.
-hola- dijo moviendo su mano- espero que te gusten las tostadas mas carbonizadas de lo normal, dijo mostrando un trozo de pan casi quemado.
-lo que sea que prepares tu tiene que ser delicioso- sonreí, ella devolvió la sonrisa y en ese momento se escucho un estruendo afuera, su sonrisa se desvaneció, siendo reemplazada por una expresión de temor, salió corriendo de la cocina y, tomándome de la mano, me arrastro a una habitación dejándome ahí, corriendo nuevamente salió de la habitación cerrando la puerta, quede aturdido por unos instantes cuando iba a seguirla ella ya estaba de vuelta.- ¿Qué pasa?- dije tratando de observar, pero no habían ventanas. Se sentó junto a la cama hice lo mismo y se acurruco a mi lado, quedando hombro con hombro, instintivamente la abrace y ella escondió su rostro en mi pecho. Paso mucho tiempo antes que el ruido fuera acallando poco a poco, cuando hubo desaparecido del todo aun seguíamos abrazados.
-esto siempre pasa- dijo incorporándose- y todavía me dan ganas de llorar.
-¿Qué fue lo que paso?- todavía estábamos cerca no quería que eso se rompiera.
-no sé, creo que es una especie de recordatorio de quienes son los inferiores en este pueblo- sus labios temblaban.
La atraje hacia mí y comencé a acariciar su cabello, era lo más hermoso que había hecho sentí como su respiración se calmaba, incluso yo mismo me sentí mejor.
-¿me crearas si te dijera que haría todo lo posible para protegerte?- ella se movió pero no salió de nuestro estado.
-no tienes porque- su voz aun se escuchaba temblorosa- no soy nada tuyo.
-estoy en deuda- esta palabra la hizo incorporarse, me arrepentí de haberla dicho.
-no, no estás, no me debes nada, tu no me pediste ayuda, y no quiero que sientas que tendrías que hacer algo para compensar- se alejo de mi- y para ser sincera no te he ayudado, tus heridas sanaron solas, tu preparaste comida, así que en la práctica no hice nada.
-si hiciste mucho- dije acercándome a ella- me trajiste de la muerte, me salvaste, quisiera corregir la palabra que dije, más bien explicarla…te debo mucho porque me diste algo que no creí merecer, despertaste algo nuevo en mi , quiero protegerte no por la gratitud, es solo por…- no sabía si sabría pronunciar la palabra, nunca la había sentido algo así, era un sentimiento completamente nuevo para mi, como sabría hacerla entender, ella seguramente no me creería, como fuera aun con dos días de habernos conocido, aun yo siendo un monstruo, ella me hizo pensar que tenia alma, sin ella no podía sentir lo que estaba sintiendo- gracias- fue todo lo que pude, desvié mi mirada y la clave en el suelo, era un cobarde.




-De nada- no quería que se sintiera así.
-me puedes explicar que paso y donde estamos-dijo mirando a nuestro alrededor. Era la unica habitación sin ventanas, equivalía a nuestro pequeño refugio.
-a veces vienen unos mercenarios- se tenso- exigen un tributo para no hacernos daño, pero muchas veces no les basta y destruyen todo lo que encuentran, afortunadamente hasta ahora no han matado a nadie. Esta casa, como todas las casas del pueblo, tiene esta pieza para eso, un lugar de protección. Mis papás sentían este lugar seguro por eso.
- ¿papas?- me quedo observando con cara de asombro.
-si un padre y una madre, vivo con ellos- ya había superado la mayoría de edad hace rato, pero amaba demasiado a mis padres para alejarme de ellos.
-y también vives con tu novio o…- dudo de continuar-esposo.
-¿Qué?- ahora yo era la asombrada- que te hace pensar que tengo novio-el miro en la habitación y se acerco a uno de los estantes.
-por esto- extendió su mano, la que tenía una foto enmarcada donde aparecían dos personas.
-ahh, bueno esto- no tenia porque decirlo- no importa - deje la foto sobre la cama- que tal si vamos a comer algo, ya paso un buen rato desde que se escucho ese horroroso ruido.
Nos dirigimos a la cocina, estaba toda la casa oscura, había llegado la noche, habíamos pasado todo el día dentro de la habitación, el me seguía pero no me volvió a hablar.
-mira- dije encontrando las tostadas- sobrevivieron.
-sabes no tengo hambre, no te molesta que vaya a la pieza a dormir estoy muy cansado- lo mire tenía el hombro apoyado a la pared y su mano tocaba la herida sobre su ojo.
-estas…-antes de poder siquiera continuar se desmayo.




Otra vez este lugar, me sofocaba la niebla, donde estaba ella. Comencé a moverme con los brazos extendidos. Toque algo, cuando fije la vista era ella… me estaba sonriendo, se escucho un grito, voltee cuando volví a mirarla ya no estaba.
-lo prometiste- la voz no tenía cuerpo.
-lo sé, pero que quieres- no podía ver nada.
-te salve para que salvaras- se solidifico una imagen, era la imagen del bosque.
-¿Qué quieres decir?, no puedo salvar a nadie- cambio de forma, ahora era mi hermano el que me hablaba.
-debes seguir tus instintos, ellos te salvaron- trate de abrazar a mi hermano, desapareció.
-el rehusarme a matar me salvo- me reí de la sola idea, no había matado a nadie, pero había sido responsable de las muertes, por mí los encontraron, por mi perdieron todo. La imagen volvió a aparecer pero esta vez era la mujer con la marca. La extendió frente a mi cara.
-tienes alma, la he visto antes de que te dieras cuenta, solo tienes que hacer lo correcto. Desde hoy en adelante tus acciones te definirán- levanto su rostro mirándome fijamente a los ojos- desde hoy marcas tu destino- era ella.
Abrí los ojos, me encontraba acostado en la cama y me dolía mucho la cabeza, alguien salió de las sombras de una manera tan abrupta que me sobresalto.
-o lo siento-dijo sentándose a mi lado- ¿estás bien?- tenía los ojos cansados.
-supongo- dije restregando esa bendita herida- ¿Qué me paso?
-no sé, esperaba que tú me dijeras, te desmayaste, has dormido por más de cuatro días- dijo restregándose los ojos.
-tuve un sueño raro- tenía que saberlo- me puedes mostrar tu mano.
-¿mi mano?, ¿para qué?- sus ojos se mostraron reacios.
-en mi sueño tenias una marca- empezó a temblar y soltó una risa nerviosa.
-¿Qué clase de marca?-
-la del pirata.




-no tengo nada en mi mano- me estremecía el solo escuchar eso.
-por favor- dijo extendiendo su mano desde la cama- no te hare daño, lo prometo.
Su voz sonaba cansada y preocupada, parecía que tenía miedo de ver esa marca. Extendí mis manos dejándolas a su vista, el se incorporo para verlas de cerca.
-ves, no tengo nada- empuñe ambas manos y las deje tras mi espalda. Se volvió a recostar y sonrió.
-que bueno, que sueño más raro- cerro lo ojos. Se volvió a llevar la mano a la cara. Cerró sus ojos de nuevo, me acomode en mi silla, observándolo.
Me había quedado dormida, no tenía el hábito de amanecerme pero me tenía preocupada. Desperté y el no estaba donde lo había dejado, mire toda la habitación y no había nadie más que yo. Salí rápidamente para buscarlo y choque con él.
-buenos días- dijo sosteniendo una bandeja- te traía el desayuno.
-te sientes mejor- devore con la vista lo que había preparado.
-sí bastante, sabes, gracias por todo, pero…- el hambre se me había ido- debo irme.
-claro, no esperaba que te quedaras para siempre, tienes cosas que hacer, personas a quienes cazar- abrí los ojos no podía creer que yo haya dicho eso, lo mire y tenía una cara se puso pálida- lo siento.
- tengo cosas que resolver- clavo su vista en la bandeja que había dejado sobre la mesa- voy a ir al bosque, necesito saber porque estoy vivo.
-necesitas algo, no se víveres, ropa- no lo miraba, me dolía verlo.
-no, estoy bien. Solo quería esperar que despertaras para despedirme y agradecerte de nuevo, no temas no te molestare mas- las lágrimas querían salir pero las contuve. Camino y yo lo seguí.
-no tienes porque irte todavía, y si no has sanado bien y te desmayas en el bosque- no quería que se fuera, era muy poco inteligente de mi parte pedirle a un mercenario que se quedara.
- estoy bien- dijo mientras se acercaba a mi- no te preocupes, pero necesito obtener respuestas.
-pero, pero, y si te pasa algo, no sé el espíritu te ataca o algo o el alcalde te sigue y te lastima- se encontraba muy cerca.
-eso no va a pasar: 1 no me va a pasar nada, me siento mejor; 2 el espíritu no me hará nada, para que salvarme si después me va a matar- la sola idea hizo que sudara frio- 3 si el alcalde se me acerca seré tan cordial como él lo fue conmigo- su sonrisa resplandecía- debo irme.
Solo asentí, estábamos frente a frente, tomo mi cara con sus manos, podía sentir su aliento en mis labios.
-te amo- dicho esto me beso.
Quede tan impresionada que lo único que escuche fue un portazo.
Se había ido.






Era lo más difícil que había hecho, decir esa palabra y despedirme sin siquiera esperar la reacción, quiera correr de nuevo a su casa, abrazarla, besarla…pero no, ya había salido del pueblo de manera silenciosa, nadie me había visto, observe durante unos minutos su casa y me pareció ver sus intensos ojos mirándome, hasta que al fin me di vuelta adentrándome en el bosque.
Rastree y pude llegar al lago, había un inmenso charco de sangre seca que seguramente tenía que ser mía, de verdad era impresionante que estuviera vivo, me acerque al lago, vi mi propio reflejo, el agua era cristalina. Me senté a esperar cualquier tipo de señal, pero no paso nada.
Amanecía cuando escuche que alguien se acercaba. Me trepe a un árbol y espere de nuevo.
-¿estás seguro?- una voz conocida llego a mis oídos- ¿Qué condenado lugar es este?
Baje del árbol y los sorprendí.
-hola-dije apoyando mi espalda en el enorme árbol.
.-dónde estabas condenado- mi querido tío y sus hermosas palabras.
-cazando- dije aparentando despreocupación.
-y no te pudiste comunicar en todo este tiempo-estaba furioso- y donde están los otros.
Señale el lago, mi tío y uno de mis primos comprendieron inmediatamente.
-porqué tanto drama- me acerque a ellos y cogí una rama para tirarla dentro del agua que ahora era purpura.
-has estado más de un mes fuera- ¿Qué?, no según mis cálculos llevaba un poco más de una semana fuera, ¿cuánto tiempo en realidad había pasado en el bosque?-y has encontrado algo.
O si el amor de mi vida, por el que estoy aquí, feliz y con alma.
-nop, nada- comenzaron a caminar.
-vámonos este lugar me da mala espina- entre los arboles vi a la figura purpura, que me estaba sonriendo.
-si- dije sonriéndole a la visión- es un lugar muy extraño- y los seguí fuera del bosque.


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Re: La Marca...bosque.

Mensaje por Mikeyla Everlong el Lun Mayo 06, 2013 8:57 pm

No podes ser tan mala y dejarme con ese final tan OMG! Que te puedo decir Azu la verdad me quede muy Neutral Esto definitivamente tendria que ser parte de un libro!
I wanna read more!

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Gracias Azula (:

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Gracias Cu *-*:


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Re: La Marca...bosque.

Mensaje por Princesa Azula el Mar Mayo 07, 2013 6:02 pm

Jajaja esa era la idea cuando lo escribí, por eso solo es ese capitulo...tratare de que el capitulo 2 este en estos días...

Gracias por leerlo ^^

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Re: La Marca...bosque.

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