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[FanFic] Avatar : Nueva era

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[FanFic] Avatar : Nueva era

Mensaje por Avatar Aang. el Mar Nov 13, 2012 8:38 am


PRÓLOGO:
Un susurro despierta a la muchacha, tumbada en la cama plácidamente, envuelta en suaves sábanas. Tan finas, que el viento podría llevárselas sin tener que esforzarse más que en una brisa. Sus ojos plateados, se entreabrieron muy lentamente. Todo su cuerpo yacía inmóvil, tumbado en el colchón. Cualquiera podría haber pensado que sus párpados, y sus ojos de diamantes, eran la única parte viva de aquella joven.

El susurro, anteriormente solitario y débil, se ve acompañado de otro más. Los ojos de la muchacha se comienzan a abrir más, aunque con un movimiento tan lento, que es casi difícil percatarse de ello. Los susurros comienzan a hacerse más audibles, ya que cada vez son más las voces que lo hacen.

La chica, desliza lentamente su mano por las cálidas mantas que la envuelven, para apartarlas de su abrigado cuerpo. Se apoya con el codo izquierdo en la mullida almohada, y alza la cabeza ligeramente. Sus ojos, aún medio dormidos, comienzan a despertarse del todo, para divisar la luna casi llena a través de la ventana.

Intenta escuchar atentamente los susurros, pero no consigue adivinar lo que dicen. Saca los pies de por debajo de las sábanas, y fuera del colchón, para ponerse sus botas de tela. Es mejor no pisar un suelo de hielo con los pies desnudos.
Se levantó de la cama y bostezó, pero sin hacer ruido alguno. Se encaminó hacia la ventana, con pasos pausados. La joven, puede notar como los susurros aumentan de intensidad a medida que se acerca hacia ésta. Apoya sus manos, cubiertas con guantes de piel en la cornisa y mira hacia fuera.

Aunque los susurros no cesaban, allá fuera no había nada, sólo veía la Tribu del Agua del Norte de siempre. Una brillante luna coronando el cielo, reflejando su luz en el mar; las calles nocturnas vacías, el silencio que podía resultar relajante o aterrorizador... ¿Silencio? Sí. Antes de que la chica pudiese darse cuenta, los susurros habían cesado completamente.

La muchacha dejó que la brisa de la noche acariciase su oscuro, aunque brillante, pelo, liso y negro, que le llegaba poco más abajo que los hombros. Se dio la vuelta, pensando en qué podrían ser esos susurros, aunque pronto dejó de darle vueltas al tema, por que el sueño se había apoderado de su mente, y yacía de nuevo, tumbada y cubierta por gruesas mantas, dulcemente dormida, ignorando sin querer, la advertencia que le lanzaba el destino.

Capítulo 1: Noticias de Medianoche:
El cuerpo enmantado de la muchacha dormida comienza a ser atravesado por los primeros rayos de Sol, que se cuelan a través de la ventana. Son algo tenues y parecen frágiles como cristal, pero la más mínima luz puede alumbrar una estancia en la oscuridad absoluta. Las primeras personas se alzan a las calles matutinas. Casi todos ellos gente con oficios como pescadores, o cazadores.

La muchacha, ajena a lo que pasa por las calles, ajena a el Sol que iluminaba el mar que se extendía hasta el horizonte, de un precioso azul, y pintaba sus rayos en el agua. Abre los ojos, esta vez más bruscamente que la anterior, cuando se despertó en medio de la noche. Sus ojos brillan con fuerza ante la luz del día. Se levanta de la cama, y se tantea la frente. Aquellos susurros de la noche anterior... ¿Habían sido un sueño? En ese momento, la joven no se quiere parar a pensar en eso, pues su mente aún está medio dormida.

Levanta la cabeza con un bostezo, frotándose los párpados. Mira la ventana, y se acuerda de lo que sucedió, o tal vez de lo que soñó, aquella misma noche. Se levanta apresuradamente para dirigirse a la ventana y mirar como la Tribu del Agua del Norte comenzaba a despertarse. Baja la cabeza con los brazos apoyados en la cornisa formada por algún tipo de mezcla de nieve y hielo, aunque cálido al tacto. Piensa en lo que había sucedido. Entonces se hace la pregunta:

-Ha sido.. ¿tan solo un sueño?

No está completamente segura. Un sueño se recuerda de forma borrosa, y las imágenes son agrietadas e indefinidas. Un suceso real, suele recordarse más clara y limpiamente. Lo que había pasado, para ella estaba entre estas dos opciones. Levantó de nuevo la vista y recorrió el paisaje horizontalmente. Primero de derecha a izquierda, luego de izquierda a derecha. Entonces, se aleja de la ventana, se pone las botas, el abrigo, los guantes... Y baja a la primera planta. En estos momentos está sola. Ha tomado prestada la vivienda a una conocida suya, por que solo tiene previsto quedarse unos días.

Sale a la calle, donde a estas horas solo se oye el fluir de los ríos de la ciudad, y el suave viento que arrastra un suave olor a sal a las casas de los habitantes de la Tribu. A la chica le resulta algo inquietante. Pero no le importa. Quiere buscar la fuente de los susurros que había escuchado la noche anterior. No piensa que hayan sido el resultado de sus sueños. Comienza a caminar. Se adentra por las frías calles de la Nación. No sabe a dónde ha de ir, no sabe ni por dónde empezar. Ella misma piensa que es una tontería, pero algo le dice que aquello no era una cosa que pasaba así como así.

Ya ha recorrido casi una mitad de la ciudad, y no hay rastro. Ni una sola pista que le pueda decir donde está lo que busca. ¿Lo que busca? Ni siquiera está segura de lo que está buscando. La joven se sorprende al ver que a su alrededor, las calles ya se han llenado de gente. Estaba tan centrada que no se había dado cuenta. Debería de haber pasado una hora y media.

- ¡Helen!

Una voz a sus espaldas la llama. Cuando se da la vuelta, sonríe al ver que se trata de Tihanna. Tihanna era una niña de 7 años. Era la sobrina de la vecina de la muchacha, y nada más llegar ya había hecho amistad con ella, y con la pequeña, a pesar de los 16 años de la joven.

-¡Tihanna! -responde la chica, mientras se dirige hacia ella-. ¿Qué haces por aquí tan solita? -le preguntó con dulzura.

-¡No estoy sola! Aunque ya soy mayor para poder caminar por la calle solita... - respondió la chiquilla. Era típico de ella ese comentario. Siempre decía que era lo suficientemente mayor para todo.

La muchacha mira por detrás de Tihanna, y, en efecto, la señora Meralda, la abuela de la niña, está hablando con un vendedor, hasta que se dian la mano, y el hombre le entrega una cesta de carne. Cuando se da la vuelta, la joven la saluda con una sonrisa, que la anciana le devuelve con gusto. Se acerca a ellas y saluda:

-¿Que tal estás, Shelenia? -preguntó amablemente la señora.

La muchacha se llamaba Shelenia, aunque nunca le gustó del todo ese nombre, así que la gente suele llamarla Helen.

-De maravilla, dando un paseo por la mañana -le responde Helen, mintiendo hábilmente.

-¡Helen creyó que iba sola, abuela! -interviene con entusiasmo Tihanna.

-Pero tú ya sabes que de momento es mejor que vayas con la abuela, ¿verdad? -la reprime Meralda. Entonces mira a Helen con una dulce sonrisa en los labios-. Esta chica siempre fardando ¿eh? ¿Sabías que ya está comenzando con sus clases de dominio del agua? Desde entonces está aún más creída.

La anciana ríe, y, aunque lo intenta, Helen no consigue sacar una risa convincente. Estaba pensando en lo que sucedió aquella noche, y no conseguía quitárselo de la cabeza. Entonces, no pudo aguantar más, y preguntó:

-Oiga, y.. ¿Cómo ha pasado la noche?

-Oh, estupendamente, querida, hoy por suerte Tihanna se ha dormido pronto, con todo el jaleo de la clase estaba agotada. Gracias, cielo.

-Sí, me alegro... Y... ¿escuchó usted algo, en algún momento de la noche?

Aquella pregunta deja un poco sorprendida a la abuela.

-No, no he escuchado nada, ¿ocurre algo querida?

El tono de su voz comienza a parecer preocupado, así que Helen decide pararse antes de preocuparla demasiado.

-No, tranquila, sólo me pareció... oír algo -dice Helen con una sonrisa nerviosa-. Bueno, no quiero entretenerla más, y yo he de irme, así que...

-Oh, claro, disculpa -dice la anciana con una encantadora voz, como siempre.

No les da tiempo ha despedirse, cuando comienzan a escuchar el ruido de unos tambores a lo lejos. Helen conoce ese ruido. Significaba que todos los ciudadanos habían de reunirse en el palacio de hielo que coronaba la tribu. La anciana y la muchacha están algo alarmadas, y deciden dirigirse juntas hacia el encuentro, junto con toda la demás gente. El recorrido se hace corto, teniendo a Meralda para conversar mientras tanto. Cuando llegan, ambas toman sitio la una al lado de la otra, sobre unos cojines en el suelo. El silencio se hizo al momento, cuando el governador de la tribu, Leor, se levanta de su sitio en la tarima de hielo y nieve:

-Hemos obtenido noticias importantes de las patrullas del mar. Las manadas de lobos del Norte de nuestra ciudad, los que viven en las inmensas planicies de hielo que alberga nuestro paisaje, se han visto gravemente alteradas. Se mueven hacia aquí, y se mueven rápido. Al verlo, los exploradores han investigado el terreno y han deducido que si se dirigen hacia aquí es por que toda la vida de allá arriba ha muerto. Los animales que solían ser el alimento de las manadas han desaparecido, dejando tan sólo un rastro de huesos y sangre. Prepararemos a nuestros guerreros y maestros para retenerlos hasta que llegue la noche. Si esto sucede y las manadas no han retrocedido, nos veremos obligado a utilizar la luna llena de esta noche para vencerlos. Ahora, los que se ofrezcan voluntarios para ésta misión podrán acceder a realizar las pruebas de alistamiento para formar parte de nuestros soldados, deberán esperar aquí, los demás, pueden marcharse.

Ha sido un anuncio corto y Helen todavía está impresionada y sorprendida, igual que Meralda, que todavía no se lo podía creer. ¿Por qué este repentino cambio en el equilibrio?

-Nosotros-continuó el governador-, no queremos hacerles daño, pero si debemos hacerlo, lo haremos. Han declarado una guerra, sin un aviso, ni siquiera una advertencia.

¿Advertencia? Los susurros... De repente aparecen en la mente de Helen los susurros de la noche anterior, pero más claramente:

"Nos estamos acercando, y actuaremos sin piedad"

_______________________________________
A FAREWELL, A TEAR .... A SMILE:



Sosteniendo metáforas e ilusiones que me llevan a pensar que mi vida fue muy efímera, tan fugas que quise disfrutar mas de ella, siento mucho mi prematura partida... pero es inevitable, aun así sigo dando pasos raudos sobre el firmamento siempre vigilando y protegiendo lo que podría ser mi legado. En lo que algún día fue mi familia...... mi futuro, mi historia



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